lunes, 28 de julio de 2025

El Rincón De La Historia José Pedro Peribáñez Muñoz ·


 Tal día como hoy pero en 1165 nació en Murcia Ibn Arabi, místico sufí, filósofo, poeta, viajero y sabio andalusí. Sus importantes aportaciones en muchos de los campos de las diferentes ciencias religiosas islámicas le han valido el sobrenombre de Vivificador de la y El más grande de los maestros. Ibn Arabi es conocido por ser la primera persona que delineó explícitamente el concepto de " Wahdat ul-Wujud " ("Unidad del Ser"), una doctrina monista que afirmaba que todas las cosas en el universo son manifestaciones de una "realidad" singular. Ibn Arabi equiparó esta "realidad" con la entidad que describió como "el Ser Absoluto".

Ibn Arabi nació en una de las familias árabes más antiguas de la Península Ibérica, los Banū Tayy’, tribu originaria del Yemen, de los que algunos miembros se establecieron en al-Ándalus en los primeros años de la conquista.
En Murcia reinaba Ibn Mardanis, llamado el Rey Lobo, que rehúsa someterse a los nuevos jefes de al-Ándalus, los almohades que pusieron fin al dominio almorávide. Murcia está sitiada por el ejército almohade el año en que nace Ibn Arabi. La ciudad resiste sin rendirse hasta siete años más tarde, en 1172, cuando muere el llamado Rey Lobo y la ciudad de Murcia cae en manos de los almohades. Los altos dignatarios de la ciudad acuden a Sevilla con el fin de prestar juramento a su nuevo señor, el soberano almohade. El padre de Ibn Arabi, militar de carrera y antiguo militar del Rey Lobo, posiblemente formase parte de esta delegación, ya que a partir de este momento entra al servicio del sultán almohade y se instala con su familia en Sevilla, capital de los almohades en al-Ándalus, de modo que Ibn Arabi, con sus padres y sus dos hermanas se traslada a Sevilla. Sus estudios literarios juveniles transcurrieron entre Lora del Río y Carmona. Tuvo a dos grandes maestras, dos místicas sufíes, Fátima de Córdoba y Shams de Marchena, por las que siempre mostró un gran reconocimiento.
El ansia de saber condujo a Ibn Arabi a una vida viajera, recorriendo primero su al-Ándalus natal y luego el norte de África visitando a los diferentes grupos sufíes. Más tarde visitó El Cairo y Jerusalén. Después de pasar dos años de emociones espirituales en La Meca, decidió continuar su viaje por Bagdad, Mosul, el sultanato de Rum y Damasco, donde finalmente se estableció durante 17 años hasta su muerte. Su tumba aún se conserva y es lugar de peregrinación para el Islam. Tras su muerte, las enseñanzas de Ibn Arabi se difundieron rápidamente por todo el mundo islámico. Sus escritos no se limitaron a las élites musulmanas, sino que se abrieron paso hacia otros estratos de la sociedad gracias al amplio alcance de las órdenes sufíes. Está considerado un santo por algunos eruditos y comunidades musulmanas. La obra de Arabi también se difundió popularmente a través de obras en persa, turco y urdu. Muchos poetas populares se formaron en las órdenes sufíes y se inspiraron en los conceptos de Arabi. En la Europa cristiana medieval era conocido como Doctor Maximus (El Gran Maestro).
MI RELIGIÓN ES EL AMOR
Hubo un tiempo,
en el que rechazaba a mi prójimo
si su fe no era la mía.
Ahora mi corazón es capaz
de adoptar todas las formas:
es un prado para las gacelas
y un claustro para los monjes cristianos,
templo para los ídolos
y la Kaaba para los peregrinos,
es recipiente para las tablas de la Torá
y los versos del Corán.
Porque mi religión es el Amor.
Da igual a dónde vaya la caravana del amor,
su camino es la senda de mi fe”.
Poema de Ibn Arabi

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