La importancia económica de la navegación en la antigua Grecia.
La agricultura fue la base económica de la antigua Grecia y estuvo basada en el cultivo de cereales, vid y olivos. Sin embargo, las condiciones geográficas de la región, caracterizada por un terreno montañoso y una tierra poco fértil, hicieron que los pobladores voltearan sus miras al exterior.
Con la mejora de la vida, la población de la Hélade creció de manera considerable y la producción local fue insuficiente para alimentar a todos. Esto forzó a la gente a buscar grano en otras regiones del Mediterráneo y su única salida era el mar. De esta forma se impulsó una fuerte producción naval que requirió de la madera local para construir barcos con los cuales ir a regiones tan alejadas como Cirenaica, Egipto, el sur de Italia y Francia y las zonas del mar Negro.
Eritrea y Calcis en Eubea fueron las primeras ciudades comerciales de mayor importancia, las siguieron Atenas y Corinto.
Para conseguir grano estás ciudades debieron ofrecer también productos como cambio. Entre ellos encontramos el aceite, la cerámica, el vino, mármol, el plomo y la plata.
Con el incremento de los intercambios, los griegos comenzaron a importar papiro, especias, madera, lino, resina, metales y productos manufacturados.
Daniel Jew calcula que la mitad de la riqueza generada en Atenas provenía del comercio.
Los comerciantes eran llamados "emporoi" a los que se cobraban tasas aduaneras. En el Pireo este cobro fue el 1% de la carga, que luego aumentó a 2%.
El crecimiento del comercio impulso el desarrollo de técnicas de financiamiento. Una gran cantidad de mercaderes recurrían a los préstamos para sus expediciones. Normalmente estos no excedían los 2000 dracmas. Para darnos una idea, una familia de 4 personas podía vivir con 30 dracmas al mes.
Los intereses a los que prestaban en los tiempos de bonanza eran del 12%.
La actividad comercial era libre y el Estado solo controlaba el suministro de grano.
El número de naufragios encontrados en el Mediterráneo nos da noción de la actividad comercial. Se han encontrado dos naufragios antes del siglo VIII a.C., mientras que del siglo IV a.C. hay 46. Esta evidencia nos indica la multiplicación de la actividad comercial hasta por 30.
A partir del siglo VIII los navíos comenzaron a usarse para trasladar a la población y colonizar otras tierras. Esto porque dentro de las pequeñas polis se originaban conflictos internos y la colonización fue una forma de solucionar el problema. La falta de abastecimiento alimentario o intereses comerciales fueron otros detonantes de la migración de la ciudad hacia nuevas tierras. El sur de Italia, Egipto y Sicilia fueron algunos de los receptores. Estos factores de migración y el aumento del comercio provocaron un estallido de la construcción naval sin precedentes.
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