La oración no solo fortalece la fe, también tiene efectos positivos comprobados en el cerebro. Estudios en neurociencia han demostrado que orar con frecuencia activa áreas relacionadas con la calma, la empatía y el control emocional, especialmente el lóbulo frontal, que ayuda a regular pensamientos y decisiones.
🧠 Al mismo tiempo, disminuye la actividad de la amígdala, responsable del estrés y la ansiedad, lo que explica por qué la oración puede generar paz interior, reducir la preocupación y mejorar el estado de ánimo. Quienes oran regularmente suelen experimentar mayor estabilidad emocional y una actitud más positiva ante la vida.
🙌🏻 Más allá de lo religioso, la oración funciona como una forma de meditación profunda: permite detener el ruido externo, liberar tensiones y conectar con la esperanza. Incluso en personas con enfermedades o cargas emocionales, se asocia con mayor resiliencia, mejor descanso y una mejor forma de afrontar el dolor.
🙏🏻 Orar no requiere palabras elaboradas. Hablar con Dios desde el corazón, aunque sea por unos minutos, puede traer más alivio a la mente que largas horas de preocupación.

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