lunes, 29 de diciembre de 2025

La gasolina




 La gasolina no fue inventada de manera intencional, sino descubierta casi por accidente en un contexto muy distinto al que hoy conocemos. A mediados del siglo XIX, el mundo atravesaba una fuerte expansión industrial y existía una necesidad urgente de encontrar formas más económicas y eficientes de iluminación para hogares y ciudades.


Hacia 1850, científicos y técnicos comenzaron a destilar petróleo crudo con el objetivo principal de obtener queroseno, un combustible más accesible para lámparas que el costoso aceite de ballena. Durante este proceso apareció un líquido mucho más ligero, extremadamente volátil y altamente inflamable.


Lejos de considerarlo útil, este subproducto generaba preocupación. Su facilidad para encenderse lo hacía peligroso de almacenar y transportar, por lo que durante años fue visto como un desperdicio sin valor, descartado mientras el queroseno dominaba el mercado energético.


Con el paso del tiempo, ese líquido olvidado encontró su propósito. A finales del siglo XIX, la invención del motor de combustión interna y el nacimiento del automóvil cambiaron por completo su destino.


Lo que antes era un residuo incómodo se convirtió en el combustible ideal para mover máquinas, vehículos y, eventualmente, sociedades enteras. Así, la gasolina pasó de ser un accidente químico a uno de los pilares fundamentales del mundo moderno.

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