El 9 de abril de 1867 Estados Unidos compró Alaska al Imperio ruso. Lo que en un principio fue una transacción muy cuestionada y que, de hecho, estuvo a punto de no salir hacia delante pronto se convirtió en una gran fuente de riqueza mineral. A finales del siglo XIX, la fiebre del oro despejó el escepticismo sobre la adquisición del territorio e incentivó su desarrollo.
La llegada de exploradores supuso un verdadero aliciente para el desarrollo económico de Alaska a principios del siglo XX. Comenzaron a construirse nuevos asentamientos de población y se trazó un gran mapa de minas de oro, con Fairbanka - hoy una de las principales ciudades del territorio - como una de las más famosas. Como consecuencia del rápido crecimiento de Akaska,la región obtuvo en 1912 el estatus jurídico de territorio de Estados Unidos, no sin antes resolver los límites fronterizos con Canadá.
Dos años más tarde, Anchorage, la ciudad más poblada de Alaska, fue fundada como centro neurálgico de la construcción del ferrocarril.
La importancia geoestratégica del lugar quedó en evidencia durante la Segunda Guerra Mundial. Las pretensiones japonesas en el Océano Pacífico llegaron hasta las Islas Aleutianas, que forman parte de la administración territorial de Alaska. En paralelo a la ocupación japones, comenzó a cobstruirse la autopista Alcan - actualmente, autopista Alaska, principal acceso terrestre en la región junto a la autopista Marina -, que facilita el acceso ante cualquier tipo de emergencia.
La ocupación japonesa se convirtió en el preludio del aumento de la presencia militar estadounidense en Alaska. Tras la expulsión de los japoneses, Estados Unidos procuró que la situación no volviera a repetirse. Posteriormente, la toma de conciencia sobre la importancia de la región en términos geoestratégicos se consolidó durante los primeros años de la Guerra Fría.
La respuesta de las autoridades estadounidenses a la puesta en valor de la región tuvo una doble vertiente de carácter político-militar. Por un lado, se reforzó la defensa militar de Alaska y, por otro, se dieron los primeros pasos para asimilar el estatus político del territorio al resto del país. En 1946 Alaska obtuvo la categoría de Estado y en 1955 adoptó una Constitución. Cuatro años más tarde, el 3 de enero de 1959, el presidente Einsenhower aprobó la incorporación del territorio como estado de los Estados Unidos de América.


No hay comentarios:
Publicar un comentario