LAS HUELLAS FÓSILES DE PERROS GIGANTES DE HACE 12 MILLONES DE AÑOS, REVELAN UNA INESPERADA SUPERVIVENCIA TRAS EL CATACLISMO DE YELLOWSTONE
Hace poco más de un mes, investigadores detectaron huellas fosilizadas de perros gigantes carnívoros, que alguna vez deambularon en América del Norte, tras la devastadora super erupción del volcán Yellowstone, hace 12 millones de años.
Las huellas fueron halladas sobre los restos fosilizados de rinocerontes extintos de la especie Teleoceras en los yacimientos fósiles de cenizas del noreste de Nebraska, Estados Unidos. Estas huellas, constituyen la primera evidencia directa de grandes carnívoros en estos yacimientos, apodados "Pompeya de rinocerontes" por haber preservado numerosos rinocerontes Teleoceras que perecieron en la extensa precipitación radiactiva de la actividad volcánica en Yellowstone.
"La erupción fue tan masiva que la ceniza habría caído como nieve a 1.600 kilómetros del lugar de la erupción en Idaho", declaró a Live Science Ashley Poust , curadora de paleontología de vertebrados del Museo Estatal de la Universidad de Nebraska. "Esto habría oscurecido el cielo, sepultado la vegetación y las fuentes de agua, y representado un verdadero peligro para cualquier ser vivo con un sistema respiratorio delicado".
Durante décadas se han encontrado fósiles de caballos antiguos, camellos similares a jirafas, rinocerontes, entre otros; pero nunca se habían descubierto huellas de carnívoros, lo cual es inusual dada la abundancia de presas preservadas.
Las huellas miden hasta 8 cm de largo y 7.5 cm de ancho y coinciden con los de los grandes cánidos extintos Aelurodon taxoides y Epicyon saevus que trituraban huesos como las hienas modernas. La ubicación de las huellas sobre las capas de rinocerontes, sugiere que estos perros gigantes sobrevivieron al cataclismo que exterminó a muchos animales.
"La supervivencia de los grandes depredadores tras el colapso ecológico es algo inesperada y nos enseña mucho sobre cómo la vida responde y se recupera tras los desastres", afirmó Poust. Los grandes depredadores se encuentran en la cima de la cadena alimentaria, por lo que normalmente mueren de hambre si esta colapsa.
La investigación, aunque fue presentada en la Sociedad de Paleontología de Vertebrados 2025 en Birmingham, Inglaterra, todavía no ha sido revisada por pares, ya que Poust y sus colegas aún deben completar su investigación y enviarla a una revista científica.
Las huellas de perro están presentes en múltiples capas de ceniza y apuntan en diferentes direcciones, lo que según Poust y sus colegas es una indicación de que los depredadores estaban haciendo visitas prolongadas o repetidas al área después de que estuviera cubierta de ceniza volcánica.
En la primera imagen vemos uno de los yacimientos fósiles de Ashfall, que reciben el apodo de “Pompeya de rinocerontes” porque preservaron una manada de cadáveres de rinocerontes extintos, de los que podrían haberse alimentado los depredadores recién identificados. (Crédito de la imagen: Ashley Poust)
La segunda imagen es una representación artística de cómo pudieron haberse visto los Epicyon, más conocidos como los perros gigantes. (Crédito de la imagen: Mark Hallett / Stocktrek Images vía Alamy)
Y la tercera, es una de las tantas huellas de estos animales extintos. (Crédito de la imagen: Ashley Poust)
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