martes, 30 de diciembre de 2025

Pompeya

 En el año 79 d.C., Pompeya era una ciudad romana próspera y llena de vida. Sus calles estaban cubiertas de mosaicos, las casas decoradas con frescos y los mercados rebosaban actividad. Para sus habitantes, el monte Vesubio formaba parte del paisaje cotidiano. Nadie lo consideraba una amenaza real.



Todo cambió en cuestión de horas. El volcán entró en erupción y una enorme columna de ceniza, gases y rocas comenzó a cubrir el cielo. Al principio, muchos no comprendieron lo que estaba ocurriendo. Algunos intentaron continuar con su rutina; otros buscaron refugio en sus hogares o intentaron huir de la ciudad.


La caída constante de ceniza oscureció el día como si fuera de noche. Más tarde llegaron las oleadas de gases ardientes que hicieron imposible escapar. Pompeya quedó sepultada bajo metros de material volcánico, y miles de personas murieron sin saber que estaban viviendo uno de los momentos más estudiados de la historia.


Durante siglos, la ciudad permaneció oculta y olvidada. No fue hasta el siglo XVIII cuando fue redescubierta por completo. Bajo la ceniza, quedaron preservadas calles, objetos y escenas de la vida diaria.


Pompeya no es solo una ciudad en ruinas. Es una ventana única al pasado, un lugar donde el tiempo quedó detenido para siempre en un solo día.

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