BARTOLOMÉ MITRE: EL GENERAL SIN BATALLAS GANADAS
Por Revisionismo Historico Argentino
Como dijo José María Rosa:
“Mitre fue vencedor en los libros y en la política, pero no en los campos de batalla.”
UN GENERAL CONSTRUIDO POR LA POLÍTICA, NO POR LA GUERRA
Bartolomé Mitre llegó al grado de general no por una trayectoria de victorias militares, sino por su habilidad política, su manejo de la palabra escrita y su inserción en los círculos de poder porteños. En una época en la que el ascenso militar solía fundarse en campañas, sacrificios y triunfos en el campo de batalla, Mitre fue una excepción: acumuló derrotas, retrocesos y retiradas, pero jamás perdió influencia. Su carrera militar fue el reflejo de un fenómeno recurrente en la historia argentina del siglo XIX: generales fabricados por la política, no por la guerra.
SIERRA CHICA: EL PRIMER DESASTRE
En 1855, como ministro de Guerra de la Provincia de Buenos Aires, Mitre organizó una campaña contra grupos indígenas en Sierra Chica. Contaba con tropas bien armadas, artillería y logística superior. En la partida prometió responder “hasta de la última cola de vaca” que pudieran llevarse los indios. El resultado fue exactamente el inverso: sus fuerzas fueron derrotadas por un enemigo numéricamente inferior y pobremente armado, perdiendo armas, caballos, provisiones y prestigio. Fue una derrota humillante que marcó el inicio de una constante: Mitre fracasaba incluso cuando tenía todas las ventajas materiales.
CEPEDA: LA DERROTA CLARA
En la batalla de Cepeda de 1859, Mitre enfrentó a las tropas de la Confederación Argentina comandadas por Justo José de Urquiza. El resultado fue inequívoco: una sola división de caballería federal desarticuló al ejército porteño. Mitre no reorganizó sus fuerzas ni intentó una resistencia ordenada; huyó sin descanso hacia Buenos Aires. La derrota fue tan evidente que obligó a Buenos Aires a aceptar la reincorporación a la Confederación. Militarmente, Cepeda mostró a un jefe incapaz de conducir un ejército en una batalla convencional.
PAVÓN: EL TRIUNFO SIN COMBATIR
En Pavón, en 1861, Mitre no ganó una batalla: ganó una situación política. El enfrentamiento fue indeciso y, convencido de su derrota, Mitre se retiró del campo. Fue Urquiza quien, por razones políticas ajenas al combate, abandonó la lucha y dejó el camino libre a Buenos Aires. Mitre transformó ese abandono en una supuesta victoria militar, cuando en realidad se trató de una maniobra política que nada tuvo que ver con su capacidad como estratega. Pavón consolidó su poder, pero no redimió su ineptitud militar.
LA GUERRA DEL PARAGUAY: FANFARRONADA Y FRACASO
Como comandante de las fuerzas aliadas en la Guerra de la Triple Alianza, Mitre mostró su peor faceta. Su célebre proclama prometiendo llegar a Asunción en tres meses quedó como una de las fanfarronadas más irresponsables de la historia militar sudamericana. La guerra duró cinco años, fue sangrienta y devastadora, y Mitre jamás pisó la capital paraguaya.
Curupaytí fue el punto más alto de su incapacidad: con fuerzas muy superiores, lanzó ataques frontales mal planificados contra posiciones fortificadas. El resultado fue una masacre. Miles de soldados aliados murieron inútilmente, mientras el ejército paraguayo resistía con pérdidas mínimas. Mitre perdió hombres, material y autoridad. Las derrotas continuaron, y su conducción fue tan deficiente que los propios aliados brasileños cuestionaron abiertamente su mando.
En Tuyucué, una fuerza paraguaya muy inferior volvió a derrotarlo, capturando armas, provisiones, correspondencia y el parque entero del ejército. Mitre volvió a huir. La reiteración de derrotas terminó por hacerlo insostenible: nadie quiso obedecerlo y fue apartado del mando.
1874: LA ÚLTIMA HUMILLACIÓN
Derrotado en las elecciones presidenciales de 1874, Mitre recurrió a las armas una vez más. El resultado fue patético. En el combate de La Verde, fue vencido por fuerzas menores al mando de un capitán subalterno. El general famoso, el “prócer”, se rindió sin gloria. Fue el final definitivo de su carrera militar.
UN GENERAL SIN MÉRITOS
Mitre nunca ganó una batalla decisiva. Nunca demostró genio estratégico. Nunca se destacó por el coraje personal ni por la conducción eficaz de tropas. Sus ascensos fueron políticos, sus triunfos fueron relatos, y sus derrotas, reales. Supo escribir la historia, pero no supo hacerla con las armas. Como militar, fue un fracaso sostenido; como general, una construcción artificial; como jefe de guerra, una tragedia para los soldados que lo siguieron.
Ese fue el Mitre militar: un general sin merecimientos, elevado por la política, sostenido por el relato y desmentido una y otra vez por el campo de batalla.
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FUENTES
Rosa, José María. Historia Argentina.
Rosa, José María. La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas. Buenos Aires, Editorial Oriente, 1965.
Chávez, Fermín. Civilización y barbarie.
Chávez, Fermín. Vida y muerte de López Jordán.
Scenna, Miguel Ángel. La guerra del Paraguay.
Halperín Donghi, Tulio. Una nación para el desierto argentino.
Gálvez, Manuel. Vida de Don Juan Manuel de Rosas.


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