domingo, 4 de enero de 2026

Los Belgas Preguntaron "¿Cuántos Indios Cazaremos Hoy?" — Una India Los Cazó A Ellos Primero...

 Los Belgas Preguntaron "¿Cuántos Indios Cazaremos Hoy?" — Una India Los Cazó A Ellos Primero...


251 soldados belgas ocupan tacámbaro el 10 de abril de 1865. Son la guardia personal de la emperatriz Carlota, la élite de la élite, uniformes azules con botones de latón pulido, rifles mini de última generación capaces de matar a 400 m. Oficiales que han servido en las cortes de Bruselas, que han desfilado ante el rey Leopoldo, que consideran esta misión en México como una aventura exótica antes de regresar a sus mansiones europeas.
Esta noche, ocho de esos oficiales cenan en la Casa Piña, el cuartel general improvisado en el centro del pueblo. La mesa está servida con vino francés traído desde Veracruz. Hay velas, hay risas, hay una mujer indígena sirviendo en silencio. El capitán Jules Ernest Chassad levanta su copa por tercera vez en la última hora.
Tiene 31 años. Su padre es el ministro de guerra de Bélgica. Sus tres hermanos son oficiales del ejército belga. Nació en Lieja, creció en palacios y ahora está sentado en este pueblo olvidado de Michoacán, rodeado de montañas y de lo que él considera salvajes. Mira a la mujer que le sirve vino.
Es pequeña, piel oscura, cabello negro en una trenza. Viste una blusa blanca de algodón y una falda larga. Sus huches están gastados. Lleva un reboso azul oscuro con hilos rojos y amarillos. El capitán Shasal se inclina hacia el mayor Titgat y dice en francés sin molestarse en bajar la voz. Regardez la petitkine. Miren a la fea que nos sirve.
Los oficiales ríen. El doctor Legion, el médico de la legión añade, "Él ne parle même pasol correctement. Ces india trit meuble. Ni siquiera habla español correctamente. Estos indios trátala como tratarías a un mueble. La mujer no reacciona, su rostro no muestra nada. Sus manos permanecen firmes mientras vierte el vino tinto en la copa del capitán.
Sus ojos negros miran hacia abajo, como se espera de una sirvienta. Pero lo que el capitán Chazal no sabe mientras se burla de la sirvienta fea es que esa misma mujer entiende cada palabra que sale de su boca. Lo que no sabe es que ella ha estado escuchando durante tres semanas, memorizando, contando, y lo que definitivamente no sabe es que en menos de 24 horas él estará muerto en la plaza de Tacámbaro con una bala mexicana en el pecho y que esa bala llegará exactamente donde ella dijo que llegaría.
Su nombre es Esperanza Tepetate. Tiene 26 años, es purépecha, nacida en Santa Clara del Cobre, a 17 km de aquí. No sabe leer, no sabe escribir, pero su abuela trabajó 23 años para una familia francesa en Morelia y le enseñó cada palabra, cada frase, cada canción en ese idioma. Esperanza nunca le dijo a nadie, nunca tuvo razón para hacerlo.
Hasta ahora el mayor Constantg, el único oficial con experiencia real de combate, interrumpe las risas. Nos pas sur, capitaín seon. No esté tan seguro, capitán. Estos campesinos tienen rifles. Chasal lo ignora con un gesto de la mano. Monper di queggerá terminéamoa. Mi padre dice que esta guerra terminará en tr meses. Después podremos regresar a Bruselas y contar historias sobre cómo cazamos bandidos mexicanos.

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