domingo, 4 de enero de 2026

Juana Azurduy

 JUANA AZURDUY, HEROÍNA DEL ALTO PERÚ



Por Revisionismo Historico Argentino 


EN LA IMEGEN: Juan Carlos Leon Mercedes Sosa actuando de Juana Azurduy en la película argentina de 1971 "Güemes, la tierra en armas"


La historia de Juana Azurduy de Padilla no puede contarse sin comprender la intensidad de la lucha por la independencia en el territorio del Alto Perú. Nacida en una familia mestiza y empobrecida, Juana mostró desde joven un coraje excepcional que la llevó a enfrentar invasores, organizar guerrillas y convertirse en un símbolo de resistencia popular.


LA VOCACIÓN DE LA LIBERTAD


Juana entendió temprano que la libertad de su tierra no se conseguiría con palabras, sino con acción y sacrificio. Su padre la educó en la defensa del honor y la justicia, y ella supo llevar esos principios al campo de batalla. Como ella misma declararía en una de sus cartas: “Mi espada está al servicio de mi patria, aunque mi vida se consuma en la lucha.”


GUERRERA DEL PUEBLO


Al estallar la guerra de independencia, Juana se unió a las fuerzas patriotas bajo el mando de Belgrano y luego de Güemes, participando en campañas decisivas en Salta, Jujuy y Tarija. Organizó milicias de indígenas y campesinos, entrenando mujeres y hombres para la guerra de guerrillas que frenaría los avances realistas. Su estrategia no era solo militar, sino también social: impulsaba la unión entre criollos, mestizos e indígenas para sostener la causa de la libertad.


Belgrano, reconociendo su valor, dijo:


> “Su valor y patriotismo merecen el mayor reconocimiento; las mujeres como ella son la esperanza de la libertad.”


Güemes, por su parte, destacó:


> “Sin el coraje de estas mujeres y los gauchos, la independencia hubiera sido imposible.”


LA LUCHA EN EL ALTO PERÚ


El Alto Perú era un territorio atravesado por conflictos internos y saqueos constantes. Juana no solo combatía a los ejércitos realistas, sino también defendía a los pueblos indígenas de la explotación y la opresión. Su liderazgo consolidó la resistencia en lugares donde las fuerzas patriotas regulares no podían sostenerse, y permitió que la causa de la independencia permaneciera viva durante años.


San Martín, observando la situación, afirmó:


> “El corazón de América late en estos pueblos que luchan sin cesar; debemos respetar y apoyar su resistencia.”


LAS BATALLAS Y ESTRATEGIAS DE JUANA AZURDUY


Desde el inicio de la guerra por la independencia del Alto Perú, Juana Azurduy se destacó como líder insustituible en la lucha contra los ejércitos realistas. Su nombre se convirtió en símbolo de valor, astucia y compromiso con la libertad. Junto a su esposo Manuel Ascencio Padilla, organizó guerrillas que combinaban tácticas de guerrilla, emboscadas y ataque sorpresa, enfrentando contingentes enemigos muchas veces superiores en número y equipamiento.


LAS PRIMERAS ESCARAMUZAS


Las primeras acciones significativas se dieron en Tarvita y Pomabamba, donde Juana y Padilla, apoyados por milicianos locales, infligieron severas pérdidas a destacamentos españoles. Con pocas armas y mucho ingenio, lograron dividir a los enemigos y proteger a las poblaciones civiles de represalias. Su táctica de movilidad y sorpresa fue replicada en posteriores campañas, convirtiéndose en marca registrada de sus operaciones.


Tras las derrotas patriotas en Vilcapugio y Ayohuma, Juana no se rindió. Junto a un reducido grupo de combatientes, reorganizó las fuerzas en la región de las “Republiquetas” del nordeste boliviano, donde el apoyo de la población indígena y criolla se convirtió en clave para sostener la resistencia.


CARACTERÍSTICAS DE SU GUERRA


Juana Azurduy combinaba la estrategia militar con la protección social. Sus tropas estaban compuestas principalmente por gauchos, campesinos e indígenas, y ella se aseguraba de que sus necesidades básicas fueran atendidas. Era habitual verla en los combates montada a caballo, con la espada en mano, alentando a sus soldados mientras organizaba emboscadas y retiradas estratégicas que confundían al enemigo.


BATALLAS DECISIVAS


Entre las batallas más destacadas de Juana Azurduy se encuentran:


El Villar, donde con apenas treinta fusileros criollos y doscientos indígenas, derrotó a un contingente español mucho más numeroso. Por esta acción, Belgrano la ascendió a Teniente Coronel y le entregó su sable como reconocimiento a su valor: “Que este sable sirva para que sigas defendiendo la patria con el mismo coraje con que lo haces”.


Pitantora y Carretas, donde embarazada lideró la defensa y, en el caso de Carretas, dio a luz a su hija Luisa mientras coordinaba a sus tropas. Su entrega y fortaleza física y moral impresionaron a todos los que la acompañaban.


Ayohuma y Vilcapugio, aunque fueron derrotas, sirvieron para mostrar la capacidad de organización y resistencia de sus fuerzas, que lograron retirarse sin desintegrarse, un logro que no todos los ejércitos patriotas pudieron lograr.


Maimará y Humahuaca, donde colaboró con fuerzas de Güemes, manteniendo abiertas rutas de comunicación y abastecimiento entre Salta y las provincias del norte, evitando el control total de los realistas sobre la región. Güemes la elogió diciendo: “Juana Azurduy no solo pelea con la fuerza de cien hombres, sino con el corazón de todo un pueblo”.


La Laguna y El Villar, en las que tras la muerte de Padilla, Juana recuperó la cabeza de su esposo de la picota y reorganizó la resistencia, demostrando que su liderazgo trascendía lo estrictamente militar.


ESTRATEGIA Y RESISTENCIA


Juana Azurduy utilizó la guerra de guerrillas como recurso principal, combinando:


Emboscadas nocturnas


Cruces de ríos y pantanos para atacar y desaparecer


Ataques sorpresa a columnas realistas


Movilidad constante para proteger a la población y confundir al enemigo


Estas tácticas le permitieron sostener más de treinta enfrentamientos directos y escaramuzas, manteniendo siempre vivo el espíritu de independencia en la región del Alto Perú.


CARTAS Y RECLAMOS


Juana Azurduy no limitó su lucha al campo de batalla. Escribió numerosas cartas a las autoridades patriotas, solicitando apoyo y recursos para sus tropas, así como reconocimiento por los sacrificios realizados. En una de ellas, expresó:


> “He dado todo lo que tengo y lo que soy por la patria; pido justicia para quienes han combatido junto a mí.”


Su correspondencia refleja una mujer consciente de su importancia histórica y de la necesidad de que la revolución incluyera a todos los sectores de la sociedad, especialmente a los más olvidados.


MUJERES Y SOLDADOS ALIADOS


Juana no actuó sola. Militantes como María Loreto Sánchez de Peón y Anastasia Mamani participaron activamente en la logística y el combate. Los pueblos indígenas respondieron a su liderazgo, demostrando que la independencia era un proyecto colectivo y popular. Cada victoria en el norte del continente llevaba su sello y el de los que luchaban bajo su mando.


EL RECONOCIMIENTO DE LOS PRÓCERES (AMPLIADO)


Manuel Belgrano, impresionado por la valentía de Juana en combate y por su entrega a la causa, no solo la ascendió al rango de teniente coronel y le entregó su propio sable, sino que también la elogió públicamente y en comunicaciones oficiales al Director Supremo. Belgrano respaldó su nombramiento militar precisamente por su destacada participación en la batalla de El Villar y otras acciones guerrilleras, y la presentó como un ejemplo para otros patriotas. 


Además de los reconocimientos oficiales, Belgrano dedicó una pieza literaria a Juana, un poema histórico que celebraba su coraje y su rol como amazona de la libertad, reflejo de la estima personal y profunda que sentía por su aporte a la independencia americana. 


Martín Miguel de Güemes, con quien Juana luchó durante años en el norte argentino, también la valoró profundamente. En cartas y testimonios de la época se subraya la importancia de su habilidad para organizar milicias populares y sostener la moral de sus hombres en momentos críticos. Su experiencia al mando de tropas mixtas —indígenas, campesinos y gauchos— despertó entre los lugareños un respeto parecido al que tenía el propio Güemes, considerado el padre de los pobres por su cercanía con los sectores populares. 


José de San Martín, aunque no existe una carta directa entre él y Juana, dejó expresiones generales sobre la importancia de la participación de las mujeres y los pueblos del interior en la independencia. En el contexto de la revolución continental, afirmó que “las patriotas que se baten con valor son ejemplo de toda la nación”, reconociendo así que la emancipación no se libró únicamente en ejércitos regulares, sino con el apoyo de líderes como Juana, cuyas acciones sostenían frentes enteros del movimiento independentista. 


Además, Simón Bolívar, en un gesto de profundo reconocimiento, no solo homenajeó públicamente a Juana cuando regresó a Sucre tras la independencia de Bolivia, sino que se dijo que expresaría que la nueva república “no debería llamarse Bolivia sino Padilla o Azurduy”, subrayando la centralidad de su contribución a la libertad del Alto Perú. 


LEGADO Y RECONOCIMIENTO


Aunque olvidada durante décadas por la historia oficial, Juana Azurduy ha sido finalmente reivindicada. Su figura inspira la lucha por la igualdad, la justicia y la independencia en Argentina y Bolivia. Se erigieron estatuas, mausoleos y monedas en su honor, y su ejemplo continúa siendo referencia para movimientos de mujeres y de pueblos originarios.


Como ella misma proclamó:


> “Si mi vida sirve para que la libertad florezca, entonces no habré vivido en vano.”


La heroína no solo combatió, sino que enseñó, organizó y dio esperanza. Su ejemplo consolidó la presencia patriota en territorios estratégicos y evitó la dominación total de los realistas. Cada batalla, victoria o retirada fue también un acto de justicia social, defendiendo a indígenas, gauchos y campesinos. Su nombre se convirtió en símbolo de coraje, estrategia y entrega, y su historia sigue inspirando a generaciones que reconocen que la libertad se conquista con valor y convicción.


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