miércoles, 17 de septiembre de 2025

Abdula y el genio

 Abdula y el genio

Allí donde las arenas doradas del desierto lindan con el profundo mar azul vivía una vez un pobre pescador llamado Abdula. Pasaba horas y horas en la playa echando su red al agua.
La mayor parte de los días tenía suerte y pescaba algo. Pero un día la suerte le volvió la espalda. La primera vez que lanzó su red recogió un paquete de algas verdes y viscosas. La segunda, un montón de fuentes y platos rotos. Y la tercera, una masa de pegajoso limo negro.
Abdula y el genio
"Un momento", pensó mientras miraba el fango que chorreaba de la red. "También hay una vieja botella. Me pregunto qué contendrá."
Abdula intentó sacar el tapón. Al fin, después de tirar de él durante un rato, lo consiguió y una bocanada de polvo se escapó de la botella. El polvo se convirtió pronto en humo y tomó diversas coloraciones que empezaron a dibujar una forma: primero una cara, después un cuerpo... La figura creció y creció. En pocos segundos un enorme genio se elevó por encima del aterrado pescador.
—¡Al fin libre! -rugió una voz más potente que el trueno-. ¡Libre después de tantos años! ¡Ahora voy a devorarte!
Abdula apretó la cabeza entre sus manos y gritó:
-¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué os he hecho?
-¡Te cortaré en pedacitos! -exclamó el genio, al tiempo que mataba una bandada de pájaros que pasaba volando por encima de su hombro.
-No lo hagáis, Señor Genio -suplicó Abdula. cayendo de rodillas- No quería molestaros. ¡Por favor, no me matéis!
-¡Te haré trocitos y te arrojaré a los peces! -vociferó el genio, que desenfundó una enorme espada curvada con la que rozó la nariz del pescador.
-¡Tened piedad! -lloró Abdula-¿Qué daño os he hecho yo?
-¡Silencio! -tronó el genio. Gritó tan fuerte que el eco de su voz hizo entrar en erupción un volcán cercano-. ¡Cállate y te diré por qué voy a matarte!
Y sin retirar su espada del rostro de Abdula, el genio comenzó su historia...
-El Gran Sultán Soleimán me encerró en esa botella para castigarme por los maleficios que realizaba en su reino. Me comprimió en esa horrible carcel de vidrio como una ballena prensada en un huevo. Luego la arrojó al mar. He permanecido durante siglos en el oscuro fango. Lo único que oía era mi propia respiración. Lo único que sentía eran los latidos de mi corazón. Mi única esperanza era ser pescado y liberado por un pescador.
Durante los primeros mil años grité: ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! A quien me haga salir le otorgaré la realización de tres deseos. Pero nadie me oyó y nadie me liberó.
Durante los mil años siguientes grité: ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! Quien me haga salir recibirá Arabia entera como recompensa. Pero nadie me oyó y nadie me liberó.
Durante los mil años siguientes quedé quieto y pensé para mis adentros: Si logro salir alguna vez de esta horrible botella, mataré al primer hombre a quien vea. ¡Y después de él a todos los que me encuentre!
-¡Pero el Sultán Soleimán murió hace casi tres mil años! -gritó Abdula.
-¡Exacto! -replicó con brusquedad el genio-. ¿Te sorprende que esté de tan pésimo humor?
Profirió un gran grito y el agua se puso a hervir en torno a sus tobillos. Levantó su gigantesca espada, que centelleó al sol, y cortó una nube en tiras encima de su cabeza. Luego miró hacia abajo para disfrutar por última vez del espectáculo del rostro aterrado del pescador.
Pero Abdula no sólo no estaba asustado sino que permanecía de pie, con los brazos en jarras, la cabeza ladeada y la cara iluminada por una sonrisa.
-Vamos, vamos, genio -dijo tranquilamente- Deja de tomarme el pelo y dime, de verdad, de dónde has salido.
El suelo tembló cuando el genio inspiró profundamente.
-¿Qué? ¡Tú, gusano! ¡Tú, inmundo bicharraco! ¡Prepárate a morir!
-¡Oh, vamos! Tú bromeas. Menudo cuento. Dime la verdad. Yo estaba distraído vaciando esa vieja botella y no te he visto acercarte.
-¿Qué? ¡Tú, hormiga! ¡Tú, tijereta! ¡Yo he salido de esa botella! ¡Y voy a matar a todo el mundo!
-Pero amigo mío, amigo mío -suspiró Abdula- Tu madre nunca te enseñó a decir mentiras, sobre todo gordas. Basta ver el tamaño de esa botella y las dimensiones de tu cuerpo: tú has salido de esa botella tanto como yo.
Entonces, Abdula, con grandes aspavientos, hizo como que intentaba meter el pie por el estrecho cuello de la botella.
-¡Tú, cucaracha! Tú... tú...
El labio inferior del genio empezó a temblar.
-¡Te digo que he salido de esa botella!
-¡Puafl -se burló Abdula- Entonces demuéstramelo.
Los pelos del pecho sucio del genio empezaron a erizarse y levantó el puño hacia el cielo con rabia. Luego, tras quedarse unos instantes pensativo, se fundió como un pedazo de mantequilla, en todos los colores del arco iris. Después los colores se diluyeron y un chaparrón de humo y ceniza se desplomó sobre la botellita y se quedó encerrado dentro.
-¿Lo ves? -dijo una extraña voz cavernosa desde el interior-¿No te lo había dicho?
Rápido como un relámpago, Abdula sacó el tapón de su bolsillo y lo introdujo en el cuello de la botella. Lo enroscó y lo apretó hasta que quedó bien ajustado.
-¡Eh! ¡Tú, gusano, déjame salir! ¡Déjame salir inmediatamente!
genio en la botella
-¡Oh, no!- dijo Abdula con una sonrisa- Ahí te puedes quedar otros mil años si vas a ser tan desagradable.
-¡No! ¡Por favor, no! Te prometo realizar tres de tus deseos si me dejas salir otra vez. ¡Abre esta botella ahora mismo, hormiga!
Abdula tomó impulso y con todas sus fuerzas arrojó la botella al mar tan lejos como pudo.
abdula genio botella
-¡Te regalaré Arabia entera! -chilló el genio mientras la botella volaba por los aires.
Hizo "plop" al caer al agua. No se oyó nada más, salvo el ruido de las olas que llegaban suavemente a la orilla.
Más tarde, aquel mismo día, Abdula regresó a la playa y colocó un letrero que decía: "Cuidado con el genio de la botella. No pescar." Y se fue con su red bajo el brazo a instalarse en otro lugar de la playa.

Las tres calvas

 Las tres calvas

Martín nos había invitado a mí y a los demás chicos a su fiesta de cumpleaños.
Mi mamá me dijo:
—Te cortaré el pelo antes de la fiesta.
—¡No me lo cortes demasiado!
—Es que lo llevas demasiado largo —dijo mi mamá, mientras seguía cortando.
Al mirarme al espejo, comprobé que me lo había cortado demasiado. ¡Y me había dejado tres calvas!
"Ahora no me divertiré en la fiesta de Martín", pensé.
Me tapé las calvas con mi sombrero vaquero y salí a jugar.
—¿Por qué llevas tu sombrero vaquero? —preguntó José.
—Porque me da la gana.
—Pero si hace calor —dijo Diana—. Te sudará la cabeza.
—Es bueno que la cabeza sude. La humedad hace que el pelo crezca más deprisa, ¿no?
—Vamos a comprarle un regalo a Martín —dijo Diana—. Vente con nosotros.
Entre mí pensaba... "Puede que no vaya a la fiesta de Martín ahora que tengo que ponerme el sombrero vaquero para taparme las tres calvas."
Todos mis amigos se habían reunido en la tienda y compraban regalos para Martín.
—¿Por qué llevas puesto ese sombrero vaquero? —me preguntó el hombre de detrás del mostrador.
—Para que le sude la cabeza —respondió Diana.
—El sudor hace que el pelo crezca más deprisa —dijeron José y Diana.
"Tengo buenos amigos. Siempre dicen la frase más oportuna", pensé complacido.
Hasta me puse el sombrero vaquero para ir a la escuela.
—¿Por qué no te quitas el sombrero? —preguntó mi maestra.
—No puedo —respondí. También me puse el sombrero vaquero para sentarme a cenar. —Quítate el sombrero —dijo mi papá. Papá tiene una gran calva. La miré y pensé que no podía explicarse mi proceder, porque a él ya no puede crecerle el pelo. Después de cenar me fui a mi habitación, cerré la puerta con llave y me miré al espejo para ver si me había crecido el pelo. Pero no. "Si duermo con el sombrero puesto", pensé, "la cabeza me sudará toda la noche y mé crecerá el pelo". A la mañana siguiente lo primero que hice fue mirarme al espejo, y aún tenía las tres calvas.
José y Diana vinieron a casa. —¿Estás listo para ir- a la fiesta? —Sí, vamos. "Pero no voy a divertirme", pensé.
—¿Vas a llevar ese sombrero vaquero? —preguntó Diana.
-¡Sí!

No estaba nada convencido. Nadie se presenta a una fiesta de cumpleaños luciendo tres calvas.
Fuimos caminando a casa de Martín con nuestros regalos y... mis tres calvas.
Llamamos a la puerta y nos abrió la madre de Martín; parecía muy enfadada.
—Ya están todos aquí y Martín se niega a salir de su habitación.
Subí las escaleras y entré en la habitación de mi amigo. Martín estaba mirándose en el espejo y llorando a lágrima viva.
—¿No piensas asistir a tu fiesta? —pregunté.
—No —dijo Martín—. Me encuentro raro.
Martín llevaba puesto su mejor traje y a mí me pareció que tenía muy buen aspecto.
—A mí no me pareces raro.
—Mi madre me ha cortado el pelo y me ha dejado tres calvas —dijo Martín.
Me acerqué a él y vi que, efectivamente, ¡Martín tenía tres calvas! La madre de Martín era como la mía. ¡Le había rapado demasiado!
Solté una carcajada, me quité el sombrero vaquero y le mostré a Martín las tres calvas mías.
—Feliz cumpleaños, Martín —dije. ¡Y él también se echó a reír!
Así que bajamos luciendo nuestras respectivas calvas y no paramos de divertirnos en toda la tarde. La fiesta resultó completa.

Familia Loridae

 

Los Loris, Anguantibos y Poto
Familia Loridae



A los animalitos en este grupo de los primates se les llaman Loris. Las coyunturas de los pies y las manos, los tobillos y las muñecas, tienen gran flexibilidad. El dedo pulgar lo tienen bien opuesto a los otro cuatro, aun más que los seres humanos. Estas y otras adaptaciones le permiten permanecer sujetado, como a una rama, por largo tiempo. La cola en todos ellos es corta o se ausenta.

Los Loris son naturales de los continentes africano y asiático. Todos ellos son relativamente solitarios, arborícolas y nocturnos. Usualmente se mueven con lentitud entre el follaje usando las cuatro extremidades, no brincan ni saltan como muchos otros primates aunque sí pueden ser rápidos si la situación lo demanda. Se orientan por el sentido del olfato. La vocalización es bien limitada, en cada especie narrándose a tres o cuatro sonidos diferentes que se pueden describir como silbidos y gruñidos.

A los Loris también se les llaman lorísidos.

El día de las castañas

 


El día de las castañas




Un domingo del mes de octubre amaneció muy soleado. La brujita Estela fue a buscar a su mejor amiga, la burrita Gema.
-Hace un día precioso, ¿te apetece dar una vuelta por el campo?- preguntó Estela a su amiga.
-Siiiiiiiiiiiii, así comeré un poco de hierba fresca. ¡Qué ilusión!-Contestó Gema muy contenta.
A las dos les gustaba mucho disfrutar de la naturaleza. Prepararon unas rebanadas de pan y quesitos para cuando tuvieran hambre, porque aunque Gema pensara comer hierba, la verdad es que el pan con quesito le gustaba muchísimo más. 
Tardaron poco tiempo en llegar al campo, porque vivían en un pueblo que estaba justo al lado. Cuando llegaron al río, la burrita Gema metió sus patas y con el rabo salpicó a Estela.

-¡No me mojes! Mi sombrero de bruja se encoge con el agua y es nuevo- protestó Estela.

-Pero si eres bruja; si se encoge sólo tienes que hacer un hechizo y volverá a su tamaño. ¡Eres un poco gruñona!-contestó gema divertida, pues le gustaba hacer de rabiar a su amiga.

Siguieron su excursión por el campo disfrutando del sol. Las mariposas revoloteaban alrededor de la burrita, y ella corría queriéndolas coger entre risas.

-¡Mira cuantas castañas hay en los árboles!-Exclamó la brujita Estela.

-Son castaños- dijo Gema.

-Ya lo sé sabionda, de los castaños salen castañas- replicó Estela.

Se miraron la una a la otra y dijeron al mismo tiempo ¡vamos a recoger unas cuantas! La burrita por un lado y la brujita por otro, recogían castañas del suelo, ¡había muchas!

-Menudo banquete nos vamos a dar, voy a preparar un gran pastel e invitaré a todo el pueblo-decía Estela entusiasmada.

-Yo me las como asadas, que es como más me gustan, ¡qué ricas!- se relamía la burrita.

A la hora de comer se sentaron al lado del río, a la sombra de un gran árbol, y sacaron el pan con quesito, ¡estaban hambrientas!
Un escarabajo pelotero pasaba cerca de ellas llorando y Gema sintió curiosidad.
-¿Por qué lloras?-preguntó la burrita con interés.

El escarabajo se acercó a ella muy apenado, con la esperanza de que le ayudara.

-Soy Víctor, el escarabajo pelotero más famoso de la zona… mis pelotas siempre han sido las más redondas y grandes, ¡y ahora he olvidado cómo se hacen!- Explicó el escarabajo entre sollozos.

-¿Y por qué te has olvidado de hacer pelotas?- preguntó Estela muy intrigada.

-Porque ayer iba cuesta arriba con una de las más grandes que se haya visto nunca, tropecé y caí rodando; la pelota cayó encima de mí y me golpeó la cabeza… y desde entonces he perdido la memoria, ¡ay de mí!- se quejaba Víctor.

Gema y Estela se miraron, pensando que debían ayudarle, y sin perder tiempo, la burrita cogió unas hierbas que luego entregó a su amiga. La brujita metió las hierbas en su sombrero, añadió una semilla de memoria que llevaba en su bolso de bruja, unos polvos mágicos y pronunció un conjuro. El escarabajo las miraba sin comprender qué estaban haciendo.

-Come- dijo Estela ofreciendo a Víctor las hierbas preparadas en su sombrero.
Víctor masticó aquello que le ofrecía la bruja y en unos segundos, recobró su memoria…

-¡Gracias, mil gracias! Tengo que irme a preparar una pelota muy grande y redonda- dijo Víctor lleno de alegría-. Ah y como veo que lleváis castañas, si vais al Monte Alto, encontraréis muchas más.- Y dicho esto el escarabajo se fue cantando dispuesto a hacer una gran pelota.

Estela y Gema fueron al Monte Alto, que estaba cerca y cogieron muchísimas más castañas… Estela tuvo que sacar una carreta de su bolso de bruja para meterlas todas, y Gema tiraba de ella, para eso era una burrita.

Volvieron a casa a media tarde, cargadas de castañas para un año. Las descargaron en casa de Estela y cuando estaban a punto de guardarlas en la despensa, el señor pimiento vino de visita.

-Hola chicas- dijo el señor pimiento.

-Hola Ramón. ¡Mira cuántas castañas! Haremos pastel para todo el pueblo- dijo Estela muy contenta.

-Bueno haz el pastel para quien quieras, pero yo las quiero asadas- recordó Gema a su amiga.

El señor pimiento cogió una de las castañas y la abrió para comerla…

-Creo que no podréis comerlas- dijo Ramón.

-¿Po qué?- preguntó la burrita Gema.

-Son pilongas- contestó el señor pimiento.

-Pi… ¿qué?-exclamó Estela sin entender.

-¡Pilongas!, están amargas y no se pueden comer, ¿no las habréis cogido en el Monte Alto?, allí todas las castañas son amargas, por eso no las coge nadie- explicó Ramón que entendía mucho de los frutos del campo.

Estela y Gema se llevaron una gran desilusión, ¡todo el día cogiendo castañas! Y ahora no podían comerlas… El señor pimiento se marchó a su casa.

Gema y Estela no sabían qué hacer con tantas castañas pilongas.

-¿Sabes quién se las comerá aunque estén amargas?- dijo Gema.

-¿Quién?- preguntó Estela.

-El cerdo Tusto-. Gema pensaba que al menos servirían para alguien.

-¡No seas burra! ¡Están amargas!-contestó Estela.

-¡Cómo no voy a ser burra si he nacido burra! A Tusto le gustan amargas… en realidad le gusta cualquier cosa- contestó Gema.

Así que al final decidieron regalarle las castañas al cerdo Tusto, que se puso muy contento y a cambio las invitó a cenar una taza de chocolate con pastel de moras.
El día de las castañas había sido muy divertido, porque jugaron en el río, corrieron con las mariposas, disfrutaron del sol, ayudaron a un escarabajo, aprendieron qué son castañas pilongas, llenaron la despensa de Tusto y comieron pastel de moras. ¿Qué más se puede pedir?

 Y naranja anaranjado… este cuento ha terminado, ¿os ha gustado?

Autor. María Jesus Blanco

Las Gemelas, el Violín y el Baúl

 

Las Gemelas, el Violín y el Baúl

Por fin llegó el día.
Inma y Almu son gemelas, y les encanta la nieve.... Sus papás les prometieron que si sacaban buenas notas en los estudios, pasarían un fin de semana en una cabaña en medio de la montaña. Las gemelas daban saltos de alegría porque era Viernes y las maletas ya estaban preparadas.
El viaje en el coche se lo pasaron jugando al "veo, veo" y a cantar, contar cuentos.... Hasta que vieron las montañas blancas por primera vez en su vida.

¡Vaya paisaje mas increíble!

Se quedaron con cara de tontas mirando el paisaje.
Almu miró a Inma y empezó a reirse.... -Ja ja ja tienes cara de tontaina! jajaja -. Inma empezó a reirse porque su hermana tenía la misma cara que ella..... con un poco de malicia dijo entre risas - jajajaja pues todos dicen que tenemos la misma cara....somos iguales tontaina jajajajaja.-
Cuando sus padres aparcaron el coche, las dos niñas salieron corriendo a tirarse en la nieve. Empezaron a tirarse bolas de nieve la una a la otra entre risas.

-Niñas ayudar con el equipaje. - Les dijo papá mientras bajaba las maletas del coche. Entraron en la cabaña de madera, donde había un salón muy espacioso con chimenea, un dormitorio con una cama grande para sus papás y otro con dos camitas para ellas; una cocina grande y luminosa con despensa y un cuarto de baño.

Inma entró en la cocina a curiosear. La despensa era una habitacion pequeña llena de estantes vacíos..... ¡Un momento! En un rincón había un violín bastante estropeado. A Inma le resultó muy misterioso ese violín. Lo cogió y corrió a buscar a su hermana.
Almu estaba en el dormitorio toqueteando todo y cotilleando entre los muebles.... Lo que más llamó su atención fue el baúl que estaba debajo de la ventana, enfrente de las dos camas. Trató de abrirlo, pero no pudo por mas que lo intentó.... le resultaba bastante misterioso aquél baúl.

-¡Almu mira lo que he encontrado! Es un violín muy viejo. apuesto a que tiene magia!!! - Gritaba Inma mientras entraba en su dormitorio-.

-Lo que seguro tiene magia es este baúl.....pero no encuentro la forma de abrirlo. Apuesto que está lleno de cosas mágicas. ¿Como porras se abrirá? - Le decía Almu a su hermana mientras buscaba por todas partes la llave del baúl....

-Pobre violín - decía Inma mirando con pena el instrumento de madera - apuesto que perteneció a un apuesto príncipe, que tocaba melodías de amor recordando a su bella princesa, desaparecida por culpa de una malvada bruja......... - Al mover el violín algo sonó en su interior -. Inma lo agitó y volvió a escuchar que algo se movía dentro. Tardó un rato hasta que consiguió que saliera por el pequeño hueco del instrumento. Almu no podía creer que tuviera tanta suerte......

-Es una llave ¡ apuesto a que es la del baúl! - Resolvió Almu llena de esperanza. Su hermana le dio la llave y cuando estaban a punto de meterla en la cerradura del baúl....... - Vamos pequeñajas. Es hora de comer, y vuestro padre ya está sentado en la mesa esperando-. Mamá las sacó del cuarto haciéndoles cosquillas.

Mientras comían Inma contó lo del violín, y Almu lo del baúl y la llave misteriosa. Los papás de las niñas les dieron permiso para abrir el baúl delante de ellos. Hablaron de lo bonita que era la casa..... de lo mucho que les gustaba el paisaje. Quedaron en hacer un muñeco de nieve todos juntos después de comer.

Papá hizo la bola mas gorda, mamá hizo la bola mediana y la puso encima de la grande, y las mellizas hicieron la bola pequeña que sería la cabeza del muñeco....le pusieron dos limones verdes como ojos, la nariz se la hicieron con una patata alargada....y le pusieron una boca sonriendo con un plátano. El gorro de rayas azules y blancas de papá y la bufanda a juego también se lo pusieron. ¡ Quedó genial!

-¿Como le vamos a llamar? - Les preguntó papá.

Las niñas se miraban pensando un nombre.... se cuchichearon varias cosas en el oído y después de llegar a un acuerdo dijeron al unísono:

¡Queremos que se llame Frioso!

Jugaron toda la tarde alrededor de Frioso con la nieve.... Hicieron castillos, puentes, carreteras, y bolas para tirárselas a la cara.......

Antes de cenar fueron por fin a su habitación para abrir el baúl y descubrir sus secretos. Papá y mamá estaban con ellas. Almu cogió la llave y la metió en la cerradura.... dio media vuelta y ¡sorpresa! el baúl se abrió. Estaba lleno de ropa antigua.... y era ropa de niña. Los papás salieron de la habitación y ellas se empezaron a probar aquellos maravillosos trajes..... parecían princesas de cuento. Inma se puso un vestido verde con una falda larga y muy vaporosa... parecía un hada. Almu eligió un vestido rojo con la falda de tul y larga hasta los tobillos, era igual que una princesa.

Almu le dijo a su hermana - Tu serás un hada y yo una princesa...necesitarás una varita mágica, todas las hadas tienen una-. Se volvió al baúl a buscar y encontró un palo de madera..... - Inma esto será tu varita!!
Inma se acercó y dijo... -Esto es el arco del violín....con el se frota en las cuerdas y suena música ¡Es genial! y sin perder un solo minuto se puso a tocar.....

-¡Para ya por favor Inma! Suena horrible.... - Almu no podía soportar tanto ruido.

Inma no hizo caso y siguió tocando, tocando....... La habitación empezó a llenarse de luz, y miles de florecitas blancas flotaban en el aire.......
Las mellizas miraron alrededor de ellas y se dieron cuenta que ya no estaban en su cuarto. Estaban en medio de un campo lleno de árboles, que en lugar de hojas, tenían flores blancas que se desprendían de sus ramas para flotar en el aire.Pero las flores, eran en realidad, copos de nieve con mil formas diferentes que relucían con la luz del sol.
Frente a ellas había un camino que llegaba a una cabaña muy parecida a la suya. Las niñas se miraron, y agarradas de la mano empezaron a recorrer el camino hasta llegar a la cabaña....

Llamaron a la puerta y se abrió sola. Entraron sin decir palabra.... Todo era igual que en su cabaña... los mismos muebles, los mismos adornos....pero sus padres no estaban allí. Pasaron por todas las habitaciones, y al entrar en una que era idéntica a la de ellas sintieron frío.... mucho frío.......

-Mira Almu esa puerta.... nuestra habitación tiene un armario justo en ese mismo lugar. Tengo mucho frío.....

Las pequeñas se abrazaron para darse calor y empezaron a sentir sueño. Se tumbaron en una de las camas y se quedaron dormidas las dos muy juntitas..........

-Niñas, niñas....... os habéis dormido-. Les dijo mamá sonriendo... - Daros un baño que en diez minutos cenamos-. Las dio un beso en la mejilla y salió del cuarto.

Las mellizas se miraban sin entender nada.... de pronto miraron el armario y las dos al mismo tiempo salieron corriendo hacia él. Empujaron y poco a poco consiguieron correrle mas de un metro.....

¡La puerta estaba allí mismo!

Se agarraron de la mano y sin poder contener la curiosidad abrieron la puerta....... Era una habitación redonda, y justo en el centro tenía una escalera de caracol que bajaba a un piso inferior.
Las niñas bajaron la escalera, que se les hizo bastante larga, hasta llegar a un sótano oscuro. Justo al lado de la escalera estaba el interruptor de la luz, Inma encendió y vieron que toda la estancia estaba llena de libros por todas partes.....empezaron a mirar algunos de ellos y descubrieron que eran maravillosas historias que nunca antes habían visto. Hablaban de gente que llegó a esa montaña...con muchas fotos de personas que se parecían a ellas. Incluso había unas gemelas fotografiadas en el dormitorio de ellas.... y miles de historias mas de ese mágico lugar.

Las niñas fueron a contárselo todo a sus padres, que se sintieron muy felices.... Esos libros eran toda la historia del pueblo de la cabaña. Llevaban muchos años perdidos. Se dice que alguien los escondió en una antigua guerra y jamás volvieron a encontrarlos.....

En el pueblo de la cabaña, hicieron una fiesta para ellas en agradecimiento por el hallazgo. Conocieron a todos los habitantes del pueblo y las hicieron una foto para ponerla en uno de esos libros.....

¡Pasaron el fin de semana mas increíble y divertido de toda su vida! ¡Y por si fuera poco descubrieron un gran secreto! ¡Genial!

-Almu apuesto a que en todo esto hubo magia.... - Su hermana miró a Inma y muy segura de lo que pasó dijo.. - Apuesto a que si Inma.

Una anciana que estaba muy cerca de ellas, las acarició la cabeza, y guiñándoles un ojo dijo en voz muy bajita....- Gracias por vuestra magia!!

Y colorín colorado....... hasta el próximo cuento...
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¡El Mono Kimono toca el tambor!

 

¡El Mono Kimono toca el tambor!

Aventuras en el Bosque // ¡El Mono Kimono toca el tambor!



¡Pom! ¡Pomporrompom!
El bosque retumba...
-¿Qué ruido es ese? Me voy a volver majara con tanto jaleo- protesta Señor Topo.
¡Pom! ¡Pom! Pomporrompom!
El señor Topo salió de su madriguera ¡tenía que enterarse qué era ese ruido! Siguiendo el sonido llegó al árbol de Kimono. El ruido era tan fuerte que por más que señor Topo gritaba a su vecino, éste no se enteraba de nada. Kimono no paraba de tocar un viejo tambor. Acababa de encontrarlo en lo más profundo del bosque de los duendes traviesos, nunca nadie había llegado tan lejos.
-¡KIMONOOOOO! ¡KIMONOOOOOO!- gritaba Topo tan fuerte como podía.
Llegaron más vecinos tras el estruendo. Pelusilla lanzó una nuez con intención de dar al tambor, pero el cogote de Kimono se cruzó en el camino del fruto…
-¡Ayyyyyyy!- gritó el mono, miró abajo para ver quién le atacaba y fue entonces cuando vio a un montón de vecinos enfadados mirándole…-¿Por qué me atacáis? ¿Acaso voy yo a molestaros a vuestra casa?
-¡NOOOOOO! Nos molestas desde la tuya ¿Acaso estás sordo? ¡No hay quien pare tranquilo con tanto ruido!- contesta señor Topo muy, pero que muy enfadado.
-¡Eres un Merluzo! ¡No hay quien pare en el vecindario!- grita Pelusilla furiosa
-¡Pero si estoy tocando música! No sabéis apreciar el arte- les explica Kimono sin entender tanto enfado.
-¿Música? ¿Eso es música? ¡Pero si yo pensaba que se estaban cayendo las montañas!- gruñe señor Topo
-Vale ya lo dejo, no pretendía molestar- dijo Kimono decepcionado por no poder tocar su tambor. A él no le parece que sea para tanto.
**********
Panda había pasado todo el día en la ciudad visitando a su tía Pipina, estaba un poco cansado del viaje. Pensó tumbarse un rato antes de salir en busca de sus amigos…
¡Pomporrompo! ¡Pom! ¡Pom! ¡Pom!
-¡Ay que susto!- gritó Panda -¿Qué es eso?- se levantó de la cama para ir a ver de dónde provenía el escándalo. En el camino se encontró a Pelusi con Topo y unos cuantos vecinos más, parecían estar discutiendo sobre algo que les tenía enfadados.
¡`Pomporrompompompom! ¡Pompompom! ¡Porrompompom!
-¡Esto no puede seguir así! ¡Tenemos que hacer algo ya!- dice Cuchufleta con determinación.
-¿Qué está pasando aquí? ¿Y qué es ese ruido tan espantoso?- pregunta Panda al grupo.
-Kimono ha encontrado un tambor y no para de hacer ese ruido, había prometido parar, pero al parecer el ruido le ha afectado el cerebro. ¡O para o no me quedará más remedio que irme de aquí!- Explica Topo al oso.
-¿Por qué no hacemos lo mismo que Kimono? Tal vez al escuchar mucho ruido comprenda…- alegó Panda
Después de un rato decidieron que la idea del oso era la más acertada…
**********
Kimono limpió su tambor y vio unas letras en el lateral “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”
-Cuánta razón tiene esta frase… cada vez me gusta más tocar el tambor- dicho esto se metió en la cama a descansar. Nada, no podía dormir, su cabeza sólo pensaba en tocar el tambor. A las cinco de la madrugada ya no pudo más…
¡Pom! Pompom! ¡Porrompompom!
-¡Bastaaaaaaaaaaaa!- gritó Cuchufleta desde su casa
Kimono salió al exterior tocando sin parar…
-¡Kimono si sigues así te impondré un castigo!- gritó señor Topo – ¡No puedes molestar de esa manera, estás faltando al respeto y a la convivencia!- concluyó.
-¡No puedo parar! El tambor me hipnotiza…seguro que es de alguno de esos duendes traviesos del bosque… ¡Socorroooo!
Kimono tocaba y tocaba, estaba agotado ¡necesitaba dormir! ¿Por qué seguía tocando entonces?
-Señor Topo creo que esto es un caso muy especial, tal vez deberíamos llamar a la cabra Kika. Suele ser de mucha ayuda en casos extraños como éste- argumentó Cuchufleta desesperada ante la situación.
**********
La cabra vivía bastante alejada, en lo alto de la montaña, como siempre hace mucho frío en esa zona, el elegido para la misión fue Panda. Salió en su busca esa misma mañana.
La cabra estaba cantando en lo alto de una roca:
-“Soy una cabra lecheraaaaaaa” “Te doy leche merengadaaaaaa” “Hay que cabra tan saladaaaaaaaaa, tolon tolon”
-Buenas tardes señora Kika- saludó Panda tratando de disimular la risa, por lo mal que cantaba la cabra.
-¡Panda! Qué alegría verte por aquí- contesta Kika muy contenta…en realidad ella siempre está contenta.
Panda le explicó el motivo de su visita…
-¡No sabemos que hacer! Kimono pide socorro porque no puede parar de tocar- dice Panda lleno de confusión.
La cabra lo acompañó al bosque en seguida. Cuando llegaron ya era de noche…
Kimono seguía haciendo ruido, mientras Pelusilla no paraba de llorar y Cuchufleta paseaba de un lado a otro. El señor Topo había metido la cabeza en su madriguera debajo de la almohada.
¡Todos estaban desesperados!
-¡Vecinos ya he llegado!- saludó la cabra- creo que sé lo que le pasa a Kimono.
Todos salieron a su encuentro.
¡Pomrropopom! ¡Porompompero!
-¡Por favor Kika ayúdame! Este tambor no me deja parar- suplica Kimono
-El tambor tiene un hechizo- confirmó Kika
¿Un hechizo? Preguntaron todos al unísono.
-Sí, Kimono se adentró en el bosque de los duendes traviesos, cogió el tambor sin preocuparse de a quién pertenece. Los duendes protegen sus cosas con un hechizo…
-¡Siiii! El tambor tiene una frase que dice “No podrás resistirte a mi encanto, sólo serás feliz tocando”- dijo Kimono exhausto.
Kika les explicó que había que devolver el tambor a su lugar de origen, sólo así volvería la calma al bosque. Les pidió que acompañaran a Kimono, para evitar alguna que otra travesura de los duendes…
**********
Panda, Pelusilla, Cuchufleta, Topo y Kika acompañaron a Kimono sin dormir, salieron esa noche a devolver el tambor ¡eso sí, con los oídos tapados!
¡Todos estaban muy asustados! Era la primera vez que entraban a un lugar como ese de noche y encima haciendo ruido.
Un hombrecillo verde con orejas puntiagudas les cortó el paso.
-Alto ahí gente de otro lugar. ¿Qué se os ha perdido en mi bosque?- pregunta el duende con una ceja levantada.
-¿Tu bosque? ¿Cómo puedes ser tan presuntuoso? Este es el bosque de los duendes…- contestó Pelusilla
-En este bosque sólo hay un duende, y ese soy yo… este es “el bosque del duende”, y ese tambor es mío ¡devuélvemelo ladronzuelo!
¡Pomporrompom! ¡Pompomrrompompero!
-Ojalá pudiera, por eso hemos venido ¿me puedes ayudar a dejar de tocarlo? ¡No puedo hacerlo yo solo por más que lo intento!- contesta Kimono sin aliento.
El duende empieza a dar vueltas alrededor de Kimono diciendo unas palabras muy raras…después sopló al tambor y ¡qué silencio!
¡Uffffff por fin!!!
-Mono esto te ha pasado por coger lo que no te pertenece sin permiso. Espero hayas aprendido la lección- riñó el duende a Kimono.
-Prometo no hacerlo nunca más ¡nunca más! Ya he tenido bastante…-contestó el mono moviendo mucho los brazos.
¡Hemos tenido bastante! Dijeron todos.
**********
Se despidieron cordialmente del duende, que prometió hacerles una visita al bosque, para enseñar a Kimono a tocar el tambor.
Esa noche por fin reinó la paz de nuevo y todos durmieron a pierna suelta.
Panda y Pelusilla estaban tumbados boca arriba en el claro que hay junto al río…
-¿Ves esa estrella grande? Te la regalo Pelusilla- dijo Panda a su amiga
-¡Ni hablar! Primero pide permiso en el cielo, a ver si vamos a meternos en otro lío- dijo Pelusi riendo
Se quedaron mucho rato disfrutando del silencio. Los demás ya estaban todos durmiendo ¡ Sobre todo Kimono!
Por cierto ¿Sabéis cómo se llama el duende? Sí, el dueño del tambor hechizado… ¿Ya lo habéis adivinado? Hay una palabra escrita de forma diferente por todo el cuento ¡Ese es su nombre!
Y Naranja anaranjado…este cuento ha terminado ¿Os ha gustado?
*Cuchu*

El cumpleaños de Pelusilla

 

El cumpleaños de Pelusilla


El cumpleaños de Pelusilla

*Panda se levantó al amanecer, quería darle una sorpresa de cumpleaños a su amiga la ardilla Pelusilla. Tenía pensado prepararle una fiesta sorpresa. Solo disponía de dos días y muchas nueces que recoger para el gran pastel que pensaba cocinarle él solito. Llevaba un cesto bien grande. Se adentró en el bosque y empezó a buscar.....antes de que Pelusilla se levantase Panda ya había llenado el cesto, y sin perder ni un solo minuto se lo llevó a casa muy satisfecho. ¡Menuda tarta de nueces prepararía!

Escondió las nueces para que Pelusilla no descubriera la sorpresa... "Será mejor que descanse un rato porque esto de madrugar cansa mucho" pensó Panda. Y se tumbó a dormir una siesta.

*Pelusilla que es una ardilla inquieta empezó a buscar sus nueces para el día. Buscó, buscó......buscó y nada encontró. Estaba tan enfadada que no paraba de gruñir entre dientes "Esto no puede ser" "Es imposible" "Aquí está pasando algo muy raro"

-Hola Pelusilla te veo un poco enfadada. - Saludó el señor Topo

-No encuentro ni una sola nuez!!! Alguien ha debido recogerlas muy temprano....hay que ser egoísta para cogerlas todas. Esto es muy raro...

-Pues sí... es muy raro...- dijo el señor Topo - Si me entero de algo te aviso Pelusilla. Ahora tengo que irme.

*El señor Topo fue a ver a su amigo Panda a contarle el enfado de la ardilla. Tenían que hacer algo. Panda escuchó con atención, pero no quería estropear la sorpresa a Pelusilla y no confesó que las nueces las tenía guardadas para una tarta... Puso cara de sorpresa y dijo: Yo no lo veo tan raro....a veces el viento sopla tan fuerte que se lleva todo lo que encuentra.

-Creo que voy a investigar este caso....seguro que esconde algún misterio-. dijo el señor Topo muy serio

-Eso, eso investigue, y cuénteme si se entera de algo..... -Contestó Panda un poco nervioso ante la insistencia de su vecino.

*Panda se puso a trabajar porque la tarta tenía mucho que hacer. Empezó a pelar las nueces para cocerlas en una gran cacerola... Después las sacó del agua caliente y empezó a machacarlas con una piedra para preparar la masa. Se tropezó con las cáscaras varias veces y pensó "Tengo que deshacerme de ellas, lo mejor será tirarlas cuando todos duerman"

*Pelusilla había reunido a un gran número de vecinos . Algo muy, pero que muy gordo estaba pasando en el bosque.

-Tenemos que encontrar al ladrón de nueces.....Ayer recolectó todas las que había, dejándome a mí y algunos más sin nada que comer. Pero eso no es lo peor..... Hoy el señor ladrón ha tirado todas las cáscaras de nuez vacías. Encima se pone chulito!!! Se ríe en nuestra propia cara. ¡Busquemos entre todos a ese listillo!!

-Sí buscaremos entre todos a ver si encontramos una pista... ¡Pongámonos en marcha! - dijo el señor Topo como un verdadero líder.

Se pusieron a buscar entre los restos de las nueces... - Mirad hay restos de nuez por todo el camino. Sigámoslas y llegaremos a nuestro misterioso ladrón chulito -. Gritó un pequeño mono.

Fueron siguiendo el rastro de las nueces y llegaron a casa de Panda...

-Bueno pues la tarta ya está. La guardaré en la despensa y mañana se la llevaré a Pelusilla para celebrar su cumpleaños por todo lo alto.- Dijo Panda muy contento.

Alguien llamó a la puerta y Panda abrió. Se encontró con un montón de amigos que vinieron a visitarle sin avisar. Oh no!!! Toda la casa estaba llena de restos de nueces.....si lo veían descubrirían su sorpresa! Se puso delante de la puerta para evitar que se asomaran dentro....

-Hola amigos ¡Qué sorpresa!

-Hola Panda ¿Podemos pasar? Estamos a punto de descubrir al ladrón de nueces-. Dijo Pelusilla bastante enfadada.

-Bueno verás..... Tengo que marcharme ahora mismo......si, ahora mismo....ejem... a ver a un tío que está muy enfermito. - Contestó Panda casi temblando

El señor Topo se adelantó y dijo. - No seas mentiroso! Tú no tienes ningún tío. Nos estás escondiendo algo...Queremos ver tu casa. Déjanos pasar ahora mismo!!!

Panda agachó la cabeza y se hizo a un lado para dejar el paso libre.

-¿Que significa todo esto? Siempre fuimos buenos amigos...¿Por qué has cogido todas las nueces? ¡Egoísta! - Gruñó Pelusilla a su amigo Panda

- Soy sonámbulo! Si seguro que ha sido eso.... a veces hago cosas dormido. ¡Seguro que ha sido eso! Yo no soy un egoísta...nunca te quitaría tus nueces para comérmelas yo solo.... - El pobre oso estaba muy nervioso por si descubrían la tarta, y encima sus amigos estaban muy enfadados con él.....vaya lío....

Pelusilla muy enfadadísima con su mejor amigo se acercó a él y con rabia le dijo: - No esperaba esto de ti Panda...me has decepcionado. Ya no quiero ser más tu amiga, y no quiero volver a verte nunca más!!! Ah y mañana no te molestes en venir a mi cumpleaños ¡no estás invitado! - Y llorando de rabia se fue sin despedirse. Todos la siguieron en silencio mirando de reojo a Panda....

Pobre Panda. Todo este lío por querer dar una gran sorpresa a su mejor amiga. Le dolió mucho que le creyesen tan egoísta, pero él se lo había buscado por hacer las cosas solo, sin contar con nadie.

*Llegó el cumpleaños de Pelusilla y Panda pensó que después del disgusto que dio a su amiga lo mejor es que no apareciera por el cumpleaños. Cogió la tarta muy temprano y la puso en la puerta de la casa de la ardilla..... y con gran pena se marchó a su casa.

Pelusilla se levantó y salió fuera a ver si encontraba alguna nuez para poder celebrar su cumpleaños, cuando se topó con una gran tarta de nueces en la que ponía Felicidades Pelusi.... Nadie la llama así excepto Panda "He sido una tonta" pensó. Nunca debí desconfiar de mi mejor amigo....él no me ha fallado nunca y yo me comporto como una egoísta. Llamó al señor Topo y se lo contó todo.

-Señor Topo me siento muy avergonzada...tengo el mejor amigo del mundo y no he sabido valorarlo ¿Cómo puedo compensarle? A lo mejor no me perdona

-Vamos Pelusilla, no hay en el mundo mejores amigos que vosotros. Todo el mundo mete la pata alguna vez. ¿Recuerdas cuando Panda se puso cabezota diciendo que tú eras la culpable de que no llegara la primavera? jajajaja. Se le metió en la cabezota que te comiste todas las semillas de las flores....

-Es verdad jajaja Nos enfadamos mucho esa vez.....los buenos amigos a veces también se enfadan. Voy a buscarle ahora mismo.

*Cuando Panda abrió la puerta y vio a Pelusilla con una sonrisa en la cara se puso muy contento.

-¿Te ha gustado la tarta? ¿Te ha gustado? La hice yo solo...para ti. Pero te prometo que cuando quiera hacerte otra tarta dejaré algunas nueces en el bosque...¡Vaya lío he montado! jajaja

-Vamos date prisa que ya están todos esperando a que llegues a mi cumpleaños...este año será el cumple de los dos.

Repartieron la tarta para todos los animales que estaban invitados y fue un cumpleaños inolvidable para Pelusilla porque su mejor amigo hizo algo precioso por ella.

Es maravilloso tener amigos!!! 

*Cuchu*