domingo, 7 de septiembre de 2025

¡¡HOY HUBO SHOW HISTÓRICO DE LA SELECCIÓN DE ESPAÑA!!

 


¡¡HOY HUBO SHOW HISTÓRICO DE LA SELECCIÓN DE ESPAÑA!!

✅ España bailó, gustó y goleó. ✅ Pedri marcó un doblete de golazos y dio un recital. ✅Mikel Merino convirtió hat-trick. ✅Mikel Oyarzabal logró un hat-trick de asistencias. ✅Lamine Yamal firmó un doblete de asistencias. ✅ Ferran Torres entró de cambio y marcó. ✅ España confirmó que es la selección más espectacular de la actualidad.¡¡PASEO TOTAL DE LOS ESPAÑOLES A LOS TURCOS!!

EL ALBAÑIL DE LAS MONEDAS DE ORO

 

EL ALBAÑIL DE LAS MONEDAS DE ORO

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EL ALBAÑIL DE LAS MONEDAS DE ORO:

En una ciudad de provincias de hace varios siglos, habitaba el albañil más religioso y vago de toda España.
No trabajaba ni festivos, ni Domingos, ni el San Sábado. Por ello este albañil sufría grandes penurias económicas.
Un buen día apareció un sacerdote, que conmovido por su religiosidad decidió darle un curioso trabajo. e vendó los ojos y se lo llevó a su casa una buena noche. Lo llevó a un patio árabe, y le dijo que hiciese un agujero bajo la fuente y lo enladrillase.

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Así cuando estaba cerca de acabarlo, llegó el sacerdote y le dio una moneda de oro, le volvió a vendar los ojos y lo llevó a casa. Le dijo que vendría a buscarlo al día siguiente. El albañil aceptó, pues era un buen sueldo. A la noche siguiente volvió a llevarlo vendado y terminó el trabajo. Antes de irse le dijo que allí metería muertos. El albañil se asustó, pero el sacerdote le pidió que le ayudase. Pero no se trataba de cadáveres, sino que eran unas tinajas llenas de monedas de oro. Le dio dos al albañil, le vendó los ojos y se lo llevó a un sitio apartado y le pidió al albañil que no se desvendase hasta las primeras campanadas de la mañana (a maitines).
El buen albañil así lo hizo, y fue contento a casa con sus dos monedas de oro. Durante quince días vivió bien, pero volvería la penuria a su casa.
Años después llegó un rico hombre de la ciudad y le propuso arreglar una casa suya para alquilarla. Había un problema, allí, le comentó que vivía alquilado antes un cura avaro que le debía varios años y había muerto. Su espíritu seguía allí y todo el que había habitado la casa después decía oír a alguien contando monedas (era el fantasma del sacerdote).
El dueño de la casa le enseñó todos los rincones al albañil y cual fue su sorpresa al contemplar el patio árabe donde había trabajado dos noches. Le pidió al dueño si podría habitar la casa y la arreglaría gratis mientras no encontrase otro inquilino.
El albañil humilde se fue enriqueciendo poco a poco ante los atónitos ojos de sus vecinos. No le contó el secreto a nadie salvo a su hijo al morir.

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LA DAMA DEL LAGO

 

Avalón

LA DAMA DEL LAGO - AVALON

LA DAMA DEL LAGO
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En aquel tiempo, llamábase hadas a todas las mujeres que eran entendidas en encantamientos, que conocían las virtudes de las palabras, de las piedras y de las hierbas y gracias a esta ciencia, conservaban su juventud, belleza y riqueza a su antojo.
Todo esto comenzó en tiempos de Merlín, el sabio adivino que conocía el pasado, el presente y el porvenir, aquel que podía hacer volar las piedras y descubrir los grandes tesoros que se encuentran bajo tierra o en las profundidades marinas y que mediante el poder de su magia levantaba, en cuestión de instantes, magníficos palacios o fortalezas inexpugnables.
La doncella vestida de blanco no era otra mas que la Dama del Lago a la que Merlín amaba apasionadamente y a quien había enseñado todos sus encantamientos.
En una sola noche, edificó para ella un magnífico palacio de cristal, pero cuando Viviana
le hizo ver que cualquiera podría observarla a través de las paredes transparentes, añadió un hechizo que sumergió el palacio encantado en el fondo de un lago.

El sabio hechicero le había revelado que, algún día lejano, ella se encargaría personalmente de recuperar Excalibur, la espada de soberanía que había sido confiada a Arturo, y de guardarla en un lugar ignorado por todos con el fin de transmitirla, más tarde, a aquel que vendría a unificar el mundo.

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El hogar tradicional de la Dama se encuentra en un lago cercano a el reino de los Templarios.

Por las noches, las colinas del reino de los Templarios aparecen encendidas con miles de lucecillas centelleantes. Quienes no tengan el valor suficiente para entrar, si pegan el oído al suelo tal vez se vean premiados con los ruidos de sus algazaras.
Estos castillos además de utilizarlos como viviendas guardan grandes tesoros.
Es evidente que no se pueden invadir o profanar impúnemente.
Y REZA LA LEYENDA QUE EL AIRE SUSURRABA LLAMANDO A LOS NOBLES CABALLEROS PARA QUE ACUDIERAN A AVALON
En el lago de este reino encontraréis mi hogar: Avalon.
Tierra donde todo es felicidad, paz y abundancia. No existe el envejecimiento, la enfermedad ni el trabajo por que todas las cosas crecen sin necesidad
 de labrar ni sembrar y en los árboles siempre hay frutas.
Mi isla está sumergida y solo sale a la superficie por la noche, pero puede conseguirse que permanezca visible sólo si a ella se lleva fuego y acero.
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No obstante, sigue evadiéndose de quienes la buscan pese a estar señalada en los mapas primitivos.

La leyenda de la reina de Ico

 La leyenda de la reina de Ico



Zonzamas reinaba en Lanzarote cuando llegó a la isla una embarcación española al mando de Martín Ruiz de Avendaño. Al ver la nave a distancia los isleños se aprestaron para el combate. Transcurrido el tiempo, Ruiz de Avendaño decidió ir a tierra en son de paz, llevando consigo un gran vestido que regaló al rey como muestra de amistad. Zonzamas aceptó el regalo y, en muestra de amistad, entregó al recién llegado ganado, leche, queso, pieles y conchas, invitándolo a descansar en su morada de Acatife. Allí eran esperados por la reina Fayna y sus hijos, Timanfaya y Guanareme. Como huésped de los reyes pasó Avendaño varios días en Mayantigo. Mas tarde retornó a su barco y partió.


A los nueve meses la reina Fayna dio a luz una niña de tez blanca y rubios cabellos, a la que puso por nombre Ico. El pueblo murmuraba y renegaba de la princesita y de su origen. Así transcurrió el tiempo, y la niña creció sana y hermosa al cuidado de Uga, su aya. Transcurrido el tiempo Zonzamas y Fayna murieron. Los Guaires, reunidos en asamblea, proclamaron rey a Timanfaya. Con el paso de las estaciones Ico se fue convirtiendo en una bella joven. Guanareme se enamoró de ella y acabó por hacerla su esposa. Tiempos después otras naves vizcaínas y sevillanas llegaron a las costas de Lanzarote en busca de esclavos. Los lanzaroteños se aprestaron para la defensa. En la lucha muchos isleños murieron, otros fueron hechos prisioneros y encadenados como esclavos para ser vendidos en la Península. Entre estos últimos estuvo Timanfaya.

Desaparecido el rey, los guaires se reunieron otra vez para elegir nuevo soberano. Este debía de ser Guanareme, pero nadie osó pronunciar su nombre, pues si era elegido su esposa, Ico, debería ser reina y su nobleza, origen y sangre eran discutidos. Su piel y sus rubios cabellos recordaban demasiado la lejana llegada de Ruiz de Avendaño y si Ico no era hija de Zonzamas, no podía llevar la corona, así que tuvo que huir.

Deliberaron largamente los Guaires. Finalmente decidieron que, para llegar a la verdad, la princesa fuese sometida a la prueba del humo. Quedaría encerrada en una cueva acompañada de tres mujeres no nobles. Después se llenaría el aposento con un humo espeso y continuado; si la sangre de Ico no era noble, perecería como las otras mujeres. Si sobrevivía sería signo inequívoco de su nobleza. El día siguiente sería testigo de la prueba. Por la noche Uga, la niñera de Ico, la visitó con el pretexto de animarla, pero nada más quedar a solas, la vieja aya le dio una esponja a la princesa diciéndole que al llegar la hora de la prueba, la empapara de agua y la pusiera en su boca, con lo cual saldría viva de la cueva. Ico hizo caso. Cuando fue abierta la cavidad las tres mujeres villanas yacían muertas, mientras que ella salió con vida. En Adelante sus súbditos no dudaron de su nobleza.

El pirata Barbarroja

 


El pirata Barbarroja
Historia interesante y curiosa.

http://www.mundocuriososencillo.com/imagenes/Barbarroja%20Chaireddin.jpg

Jeireddín Barbarroja nació en 1475 en la isla de Lesbos bajo el nombre turco de Hızır bin Yakup, fue almirante otomano y corsario turco, sus hazañas y conquistas que sucedieron a las de su hermano Aruj, representaron una constante amenaza para el Imperio español y parte de la Europa cristiana, convirtiéndolo en un importante corsario del siglo XVI. Se inició como marino junto a sus hermanos Ishaq, Aruj e Ilias, su padre Yakup se dedicaba a la alfarería y luego de que el negocio familiar prosperara, adquirieron sus propias flotas dedicándose al comercio internacional pero pronto se tranformaron en verdaderos piratas que basaron sus operaciones en lugares estratégicos del Mediterráneo, en una lucha contra el poderío de los Caballeros de San Juan, los imperios de España y Alemania que dominaban la comercialización en la zona.
De regreso de una expedición en Trípoli, Aruj es tomado prisionero por los Caballeros de San Juan y su hermano Ilias herido de muerte. Luego de 3 años de cautiverio Hizir lo ayuda a escapar y viaja a Antalya, donde Korkud, príncipe y gobernante de la ciudad, le encomienda la lucha contra los Caballeros de San Juan a fin de fortalecer el comercio marítimo otomano. Aruj realiza una expedición a Italia, donde bombardea castillos costeros y capturar barcos y galeones. Como consecuencia del exilio de su benefactor Korkud debido a problemas con su hermano quien es el nuevo sultán otomano y a fin de evitar problemas debido a su relación con el desterrado, parte hacía Egipto y logra entrevistarse con el sultán Qansoh Al-Ghuri, quien le asigna un barco y Aruj comienza un ataque desde Alejandría hasta las islas que controlaban los cristianos en el Mediterráneo. Para 1503 captura nuevos galeras y barcos y centra sus operaciones en la zona del Mediterráneo Oriental donde se suman sus hermanos Ishag e Hizir. Pero es entre 1504 y 1510 donde adquiere una fama notable ya que traslada a los musulmanes españoles que eran perseguidos desde la España cristiana al norte de África, de allí su nombre honorífico "Baba Oruç" cuyo significado es “Padre Aruj” y que por semejanzas fonéticas se transformó en “Barbarossa”, que en italiano significa “Barba roja”.
Consigue varias victorias y en 1516 se apodera de Argel y luego de Tlemecén, afianza su poder y se declara sultán de Argel, ampliando su territorio con la toma de Miliana, Tenes y Medea, pero en 1517 se alía al Imperio Otomano y renuncia a su titulo de sultán en Argel, ofreciéndoselo al sultán otomano quien lo acepta y designa a Aruj como gobernador, asistiéndolo con jenízaros, galeras y cañones. España ordena al gobernante de Tlemecén y Orán un ataque a Aruj por tierra, pero éste los sorprende tomando la ciudad y ejecutando a su gobernante. En 1518 las fuerzas españolas marchan desde Orán hacía Tlemecén, Aruj e Ishag hacen frente durante 20 días con sus tropas pero finalmente encuentran la muerte.

En diciembre de 1518 Hizir, que había heredado la misión de su hermano Aruj y el nombre de “Barbarroja”, al mando de un ejército turco del sultán otomano reconquista Tlemecén y continúa con la tarea de transportar musulmanes mudéjares al norte de África, asegurándose un gran número de seguidores que odiaban a España. En 1519 derrota una flota hispano-italiana que pretendía recuperar Argel, atacando el mismo año a Provenza, Tolón y las islas de Hvéres en el sur de Francia. Entre 1521 y 1530 realiza ataques en las islas Baleares, participa en la conquista otomana de Rodas y otras múltiples incursiones y ataques en territorios del Mediterráneo, capturando varias naves españolas.
Durante el año 1531 derrota las fuerzas de Carlos I comandadas por Andrea Doria, que intentaban recuperar Jijel y Peñón, en el mismo año venció a la Orden de Malta en la Isla de Favignana, desembarcó en Calabria y Apulia y asaltó Trípoli, retomando el ataque a las costas de España. En agosto de 1532 viaja a Estambul por pedido de Solimán I, y a partir de entonces ataca Cerdeña, Bonifacio, Montecristo, Elba y Lampedusa, luego atacó las costas cercanas a Calabría y después a Preveza persiguiendo la flota de Doria, la cuál escapa luego de una batalla de 7 días, de estas conquistas Barbarroja consigue capturar mas de 20 galeras. Contando con un total de 44 galeras, envía 25 de regreso a Argel y con las restantes llega a Estambul en 1533, donde es nombrado Almirante de flota de la armada otomana y Jefe gobernador del norte de África, por el sultán Solimán I, otorgándosele además el gobierno de provincias de Rodas, Eubea y Quíos en el mar Egeo.
En el año 1534 Barbarroja conquista Koroni, Patras y Lepanto del dominio español, incursiona en las costas de Calabria capturando naves enemigas y destruyendo el puerto de Cetrato, luego se dirige a Campania donde atraca las islas de Capri y Procida y bombardea los puertos del golfo de Nápoles incursionando además en otros puertos italianos. En agosto de ese año toma Túnez provocando el escape de su gobernante el sultán Mulei Asan, quien con la ayuda de Carlos I que envía una fuerza hispano-italiana, en 1535 recuperan Túnez, Bône y Mahdia. Para ese entonces, Barbarroja había abandonado Túnez navegando por el mar Tirreno, bombardea puertos y toma Capri, luego realiza incursiones en las costas de España destruyendo y asaltando los puertos

 de Mallorca y Menorca.
En 1536 queda al mando del ataque naval otomano contra el Reino de Nápoles y en julio de 1537 captura la ciudad de Otanto y de Ugento en Apulia, conquista las islas egeas y jónicas de la República de Venecia, asedia Corfú e incursiona nuevamente en Calabria. Fue entonces que La República de Venecia pidió al Papa Pablo III que organizara una “Liga Santa” contra los otomanos, la cuál es conformada en febrero de 1538 y derrotada el mismo año por Barbarroja en la Batalla de Preveza, asegurando el dominio turco sobre el Mediterráneo por los próximos 33 años hasta la Batalla de Lepanto en 1571.
Hacía 1540 Venecia firma un tratado de paz con el sultán Solimán I en donde reconoce las conquistas territoriales turcas, para ese entonces Barbarroja había capturado las islas Scíathos, Esciro, Andros y Serifos, recuperado Castelnuovo además de saquear fortalezas venecianas, españolas y tomar puestos cristianos en los mares Jónico y Egeo. Carlos I luego de fracasar en el intento por convencer a Barbarroja de pasar a sus filas, en 1541 realizó un ataque contra Argel pero luego de una lucha poco exitosa en tierra, decidió retirarse.
Barbarroja en 1543 conquista Niza por pedido de Francisco I rey de Francia, quien se encontraba aliado con el Imperio otomano. Luego incursionó Antibes y zonas cercanas a Cannes, saqueó San Remo y otros puertos de Liguria, Mónaco y La Turbie hasta que se estableció en Tolón junto con su flota y 30.000 soldados turcos, no obstante ocasionalmente enviaba tropas para que bombardeen las costas españolas. Finalmente en el año 1544, Solimán I y Carlos I firmaron una tregua, lo que no impidió que Barbarroja continuara con sus incursiones en distintos puertos del Mediterráneo hasta su regreso a Estambul. En el año 1545 realizar sus últimas expediciones navales por distintos puertos de la costa española, desembarcando en Mallorca y Menorca. De regreso a Estambul construyó un palacio en el Bósforo y dejó a su hijo Hasas Pasha como su sucesor en Argel. Dictó sus memorias las que fueron compiladas en 5 volúmenes manuscritos los cuales se exhiben actualmente. Murió en el año 1546, sus restos se encuentran en un mausoleo ubicado en el lado europeo de Estambul donde en 1944 se levantó un monumento en su honor.

Caminante, no hay Camino

 


Caminante, no hay Camino

Quizá sea para evitar que ninguna investigación seria desvirtué o ponga en evidencia la leyenda, por lo que los estudios arqueológicos llevados a cabo en el área que comprende el territorio de la Costa da Morte sean más bien pobres, limitándose a ciertas excavaciones en los restos históricos de mayor interés: Dolmen de Dombate, Castro de Borneiro, Tines o Moraime. Excavaciones que, de todas formas y por si acaso, se hicieron de un modo incompleto y con escasos medios, estando los restos encontrados, a falta de un museo comarcal, desparramados por diferentes colecciones, y siendo los resultados de estas investigaciones poco o nada divulgados.




 (Como se puede observar, tanto santo Domingo de la Calzada, que no en vano se llama así, como san Juan de Ortega, hoy con municipio a su nombre, se limitaron a acondicionar, adecentar y proteger la calzada romana correspondiente, la cual había sido montada a su vez sobre una senda pateada durante milenios)


La documentación relativa al Camino de Santiago está basada en: F. Escribano (Los orígenes del culto a Santiago en España), Instituto Cervantes (El Camino de Santiago), Lucía Corti, Julio Maltés y Martín Concha Cosani (Santiago de Compostela el camino iniciático de las estrellas), Xosé Hermida (Santiago no está enterrado aquí, El País Digital, 31 mayo 1999)

El Camino y la Meta

 El Camino y la Meta

Así que volvamos a los caminos de Galicia que para eso nos pagan. Antes de llegar, cerca de Compostela, los peregrinos eran obligados a bañarse en una fuente conocida por el picante nombre de Lavacolla antes de entrar al pueblo en que se encontraba la primitiva iglesia de Santiago (Lavacolla, ubicada a algo más de diez kilómetros de Santiago, debe su nombre al río Lavamentula; 'mentula' era el nombre obsceno en latín para designar al pene; un bonito nombre para un aeropuerto). 
De todas formas la eficacia higiénica y desinsectante debía ser bastante pasajera como muestra la necesidad de aromatizar el ambiente a base de un ambientador botafumeiro, primeramente manual, que hubo de ir aumentando de tamaño, velocidad y potencia con la importancia del recinto.


Al arribar a Compostela, a los peregrinos ―suponemos que los sin-papeles ya habían sido previamente empapelados― les era entregado un pergamino (derecha) que los confirmaba como “jacobeos”, o sea, penitentes que habían cumplido su promesa de llegar a la tumba de Santiago. Sobre su sombrero y su capa, colocaban la "vieira", la concha santiaguesa, un curioso símbolo que tiene su lógica puesto que representa la finalización de un viaje hasta el mar, aunque sea el Mar de los Muertos.


Evitando caer en interpretaciones esotéricas que relacionan su forma con la pata del ganso, y al juego de la oca con su laberinto iniciático, a la vieira ―deformación lingüística de venera―, tenemos forzosamente que conectarla con lo que mitológica y etimológicamente siempre ha sido: el símbolo de Venus.
Venera, que es como se denomina tal concha ―palabra con idénticos resabios eróticos y que designa el recinto de nacimiento de la diosa―, deriva, precisamente de Venus, deidad del deseo sexual y de su consecuencia más sensible, la enfermedad venérea. Y el deseo, tanto en el aspecto sexual, 'venus/veneris', como en su manifestación más sublime, 'veneror/venerari', la veneración, son palabras con la misma raíz, 'uen', de origen incierto, por lo remoto, pero que en todas las lenguas hace referencia al deseo más primario, ese que inexplicablemente inflama la garganta y humedece e ilumina los ojos.
De ahí su personificación en Afrodita ―viernes es contracción de 'Veneris dies', jornada tradicionalmente propicia al desmadre, que el cristianismo trasladó al sábado-sabadete― y su aceptación indiscriminada para expresar la más ingenua emoción ante lo más respetado, trátese de Dios o de la Virgen, de su santa esposa ―o esposo― o de su santo padre, también al de Roma. Y también al apóstol Santiago.



Históricamente, la tan arraigada tradición de la ayuda militar del Apóstol a los reconquistadores cristianos no aparece documentada ―y sin papeles no hay historia― hasta tres siglos después de la invención de su tumba, desarrollándose rápidamente entre los siglos XII y XIII, para pasar por una profunda crisis durante los últimos años de la Reconquista, cuando los ejércitos hispanos no precisaban tanto de la ayuda celestial, pero volviendo a resurgir oportunamente en la América del XVI, en los momentos apurados de la conquista.
Es a partir de la peste negra que asola Europa en el siglo XIV cuando las peregrinaciones se ven seriamente disminuidas. Doscientos años después, la aparición del Protestantismo es otro golpe al Camino de Santiago pues el mismo Lutero disuade a sus seguidores de viajar hasta su tumba cuando les aconseja:
«... no se sabe si allí yace Santiago o bien un perro o un caballo muerto...» «... por eso, déjale yacer y no vayas por allí...»

Además ocurrió que el arzobispo de Santiago en el periodo 1587-1602, Juan de Sanclemente y Torquemada, ante la amenaza del corsario Francis Drake que había manifestado su intención de destruir la catedral y el relicario del apóstol, ocultó sus restos llevándose el secreto a la tumba. Éste y otros motivos consiguen que, durante los siguientes dos siglos, las peregrinaciones a Compostela entran en una atonía tal que según cuentan las crónicas, en 1867 tan solo habían acudido a Compostela unas pocas decenas de peregrinos.


Aunque Unamuno escribía en sus "Andanzas y visiones españolas" (1922) que «todo hombre moderno, dotado de espíritu crítico, no puede admitir, por católico que sea, que el cuerpo de Santiago el Mayor repose en Compostela», lo único indudable en toda esta historia es la enorme importancia que la creencia en Santiago tuvo en la España medieval, pues la peregrinación permitió mantener el contacto con Europa en unos momentos críticos para la Cristiandad, al tiempo que la imagen bélica del Apóstol daba un "impulso divino" a los guerreros cristianos que avanzaban contra los invasores musulmanes.
De forma que se podría conjeturar que, de no ser por el culto jacobeo, la Península Ibérica sería actualmente bien un país musulmán más, bien un próspero país industrializado similar a Francia, en lugar de constituir el híbrido racial y cultural ―tan puñeteramente "diferente"― que conocemos.

No obstante, la Historia es la que es. Y es irrefutable que a comienzos del s. XIII los soldados cristianos marchaban al combate con la confianza del apoyo celestial del Apóstol ecuestre, y se lanzan contra el enemigo al grito del "Santiago y cierra España", como hacen en las Navas de Tolosa (a la izquierda, reciclaje heráldico de las cadenas del moro), o invocando a "Sancti Yagüe", como hace el Cid en su poema, redactado por esas fechas. Y es al grito de "¡Santiago, Santiago!", coreado por los ejércitos cristianos, como entran los Reyes Católicos en Granada el 2 de enero de 1492, cerrando así la larga Reconquista. Y la primera enseña que ondea en la Torre de la Vela de la Alhambra no podía ser otra que el estandarte de Santiago con su característica cruz en forma de espada, que aún hoy día constituye el emblema del Ejército de Tierra español (imagen derecha).


La Iglesia volvió a sentirse reconfortada en 1955, cuando en unas nuevas excavaciones apareció la lápida funeraria del obispo Teodomiro, el original descubridor del sepulcro apostólico, a quien algunos historiadores tenían por un personaje de fábula. Desde entonces, ni el materialismo de la época ha podido con una leyenda que, además de las viejas historias, se sustenta ahora en un tinglado político, turístico y cultural que es lo que hoy mejor podría definir la Civilización.