jueves, 7 de agosto de 2025

La viuda negra es una de las arañas más temidas del planeta… y con razón


 




La viuda negra es una de las arañas más temidas del planeta… y con razón

Su veneno es hasta 15 veces más potente que el de una serpiente de cascabel, capaz de afectar el sistema nervioso y causar intensos dolores musculares, calambres y náuseas.

Sin embargo, a pesar de su fama letal, las muertes humanas son extremadamente raras. En Estados Unidos, no se ha registrado ninguna muerte por mordedura de viuda negra desde 1983, gracias a los avances médicos y al uso de antídotos.

Solo las hembras representan una amenaza real: son más grandes, más agresivas y poseen las glándulas de veneno más desarrolladas. Se reconocen fácilmente por su cuerpo negro brillante y la icónica marca roja en forma de reloj de arena en el abdomen.

Prefiere lugares oscuros y tranquilos, donde teje su telaraña irregular y espera con paciencia.

No ataca sin razón, pero si se siente amenazada… actúa con precisión.

Diego de Silva Velázquez, maestro de la pintura



 El 6 de agosto de 1660 falleció el sevillano Diego de Silva Velázquez, maestro de la pintura universal, que será uno de los mayores exponentes de la pintura española, no sólo del barroco, sino de todos los tiempos, con reconocidas obras de excelente calidad.

En 1660 el rey y la corte acompañaron a la infanta María Teresa a Fuenterrabía, cerca de la frontera francesa, donde se encontró con su nuevo esposo Luis XIV. Velázquez, como aposentador real, se encargó de preparar el alojamiento del séquito y de decorar el pabellón donde se produjo el encuentro. El trabajo debió ser agotador y a la vuelta enfermó de viruela.

Cayó enfermo a finales de julio y, unos días después, el 6 de agosto de 1660 murió a las tres de la tarde en Madrid. Al día siguiente, 7 de agosto, fue enterrado en la desaparecida iglesia de San Juan Bautista, con los honores debidos a sus cargos y como caballero de la Orden de Santiago. Ocho días después, el 14 de agosto, falleció también su esposa Juana.

Una de sus grandes preocupaciones fue enaltecer el oficio del pintor, elevando de la categoría de trabajador manual en la que estaba considerado, a la de intelectual y artista liberal. Su biblioteca, muy numerosa para la época, estaba formada por 154 ejemplares sobre matemáticas, geometría, geografía, mecánica, anatomía, arquitectura y teoría del arte.

El reconocimiento de Velázquez como gran maestro de la pintura occidental fue relativamente tardío. Hasta principios del siglo xix raramente su nombre aparece fuera de España entre los artistas considerados mayores. Las causas son varias: la mayor parte de su carrera la consagró al servicio de Felipe IV, por lo que casi toda su producción permaneció en los palacios reales, lugares poco accesibles al público. Además, compartió la incomprensión general hacia algunos pintores del final del Renacimiento y del Barroco como el Greco, Caravaggio o Rembrandt, que debieron aguardar tres siglos para ser comprendidos por la crítica, que en cambio encumbraba a otros pintores como Rubens y Van Dyck y en general a los que persistían en el estilo antiguo.

La revalorización definitiva del maestro la realizaron los pintores impresionistas, que comprendieron perfectamente sus enseñanzas, sobre todo Manet y Renoir, que viajaron al Prado para descubrirlo y comprenderlo. Cuando Manet realizó su famoso viaje de estudio a Madrid en 1865, la fama del pintor ya estaba establecida, pero nadie se sintió tan maravillado y fue quien más hizo por la comprensión y valoración de su arte. Lo calificó como el «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».


Dormir para rejuvenecer



 Dormir para rejuvenecer: Las siestas podrían mantener tu cerebro hasta 6 años más joven.

En un hallazgo que desafía la visión tradicional del descanso diurno como un lujo o una señal de fatiga, un estudio publicado en 2023 en la revista Sleep Health reveló que tomar siestas regulares podría tener un poderoso efecto protector sobre el cerebro humano. Según esta investigación liderada por científicos del University College de Londres (UCL) y la Universidad de la República en Uruguay, las personas que duermen siestas de forma habitual presentan un volumen cerebral total 15,8 cm³ mayor, en comparación con quienes no lo hacen. Esta diferencia es equivalente, en términos neurológicos, a tener un cerebro 6,5 años más joven.

Para alcanzar estas conclusiones, el equipo de investigadores utilizó una innovadora técnica conocida como aleatorización mendeliana, que permite estudiar la relación entre genética, comportamiento y salud sin los sesgos comunes de los estudios observacionales. El análisis se basó en los datos de más de 35.000 adultos registrados en el UK Biobank, una base de datos biomédica masiva del Reino Unido. Los participantes fueron evaluados mediante resonancias magnéticas cerebrales de alta resolución y se examinó la expresión genética asociada con la propensión a dormir siestas.

Lo más interesante de este estudio es que las siestas breves y regulares (entre 5 y 30 minutos) se relacionaron de forma significativa con la preservación del volumen cerebral, un marcador clave del envejecimiento neurológico. Si bien investigaciones anteriores ya habían sugerido que las siestas podían mejorar la memoria, la concentración y el estado de ánimo, este nuevo hallazgo ofrece una conexión directa entre el hábito de dormir siestas y una mayor salud cerebral estructural a largo plazo.

Los autores sostienen que este descubrimiento podría tener importantes implicaciones para la prevención del deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Dado que el encogimiento cerebral está vinculado al envejecimiento normal y patológico, cualquier estrategia que contribuya a conservar el volumen cerebral merece ser explorada más a fondo en contextos clínicos y de salud pública.

Este estudio, revisado por pares y basado en datos genéticos verificables, aporta una sólida evidencia de que el descanso diurno —cuando se realiza de forma estratégica— no es una pérdida de tiempo, sino una práctica profundamente regeneradora. En una era marcada por el estrés crónico y el déficit de sueño, el acto de cerrar los ojos unos minutos al día podría ser una de las claves más accesibles y eficaces para mantener nuestro cerebro joven.

Fuente de la información:

Sleep Health Journal (2023) – University College London & Universidad de la República, Uruguay.

IMPRESIONANTE CIUDAD SUBTERRANEA



En 1963, un hombre turco que renovaba su sótano en la región de Capadocia hizo un descubrimiento asombroso: detrás de una pared encontró un pasadizo que conducía a Derinkuyu, una enorme ciudad subterránea tallada directamente en la roca volcánica. Lo que comenzó como una simple mejora en el hogar reveló un mundo antiguo y oculto, con 18 niveles de profundidad y capacidad para albergar hasta 20,000 personas, junto con ganado, provisiones y espacios comunales.

Se cree que Derinkuyu data del siglo VIII a.C., posiblemente construida por los frigios y luego ampliada por los primeros cristianos que buscaban refugio de fuerzas invasoras. La ciudad incluye viviendas, cocinas, iglesias, pozos de ventilación, fuentes de agua e incluso escuelas, lo que demuestra un nivel extraordinario de ingeniería y planificación. Sus túneles estrechos y puertas de piedra giratorias fueron diseñados para la defensa, permitiendo a los habitantes sellarse dentro en tiempos de peligro.

La ciudad subterránea es un testimonio notable de la resiliencia y la ingeniosidad humanas. Ofrecía protección total contra fuerzas hostiles, climas extremos y asedios. Hoy en día, Derinkuyu es un destino turístico popular y una maravilla de la arquitectura antigua, que nos recuerda que algunos de los más asombrosos secretos de la historia aún permanecen ocultos bajo nuestros pies.

NUMANCIA

 


El 6 de agosto del año 133 a. C. los ejércitos romanos de Publio Escipión Emiliano arrasaron la ciudad celtíbera de Numancia, símbolo de resistencia al poder romano, tras haber sido sitiada y asediada durante algo más de nueve meses. Sus habitantes la han defendido con valentía, y muchos prefieren suicidarse el día anterior a su entrega antes que caer bajo la dominación romana. Tras su victoria, Escipión impondrá el supremo castigo de la destrucción y reducción a cenizas de la ciudad, además de prohibir su reconstrucción para que quede como ciudad maldita. En palabras de Tito Livio:

«Numancia, aunque inferior en riquezas a Cartago, Capua y Corinto, respecto a valor y distinción fue igual a todas y, fue la mayor gloria de Hispania. Esta ciudad, sin murallas ni fortificaciones y situada en una prominencia en las inmediaciones de un río, con una guarnición de 4000 celtíberos sostuvo ella sola el ataque de un ejército de 40 000 hombres durante 11 años, y no solo eso sino que también logró rechazarlos fuertemente en diversas ocasiones y les hizo formar vergonzosos tratados. Finalmente, puesto que se trataba de una ciudad que no podía ser conquistada, se vieron obligados a llamar al general, Escipión, que había destruido Cartago».

En tanto que la resistencia numantina seguía sumando victorias para su causa, el Senado romano veía en ella un duro contrincante al que había que terminar por someter, costase lo que costase, como en el pasado fue con Cartago. En el 134 a. C., el Senado encomendó la tarea de rendir la ciudad a Publio Cornelio Escipión Emiliano, vencedor de Cartago en la tercera guerra púnica del 146 a. C. El nieto adoptivo de Escipión el Africano viajó hasta Hispania Citerior, donde consigue armar un ejército de 20 000 hombres, más 40 000 auxiliares entre los que se contaba caballería númida y un gran número de aliados locales, en total unos 60 000 soldados, entre los que figuraban doce elefantes (que actuaban como torres móviles) que trajo Yugurta, contra apenas 2500 numantinos sitiados.

Escipión comenzó por someter al ejército allí desplegado a un durísimo entrenamiento. Dice Apiano que desterró a todos los mercaderes, rameras, adivinos y agoreros, a quienes los soldados consternados en tantos infortunios daban demasiado crédito. Expulsó a los criados, vendió carros, equipajes y acémilas, conservando solo lo necesario. Buscó conseguir tener moralizado y bien formado a su ejército, sumiso y hecho al trabajo y a la fatiga. Conseguido este objetivo, trasladó su campo cerca de Numancia, cuidando de no dividir sus fuerzas, como hicieron otros, ni de batirse sin antes explorar.

Cuando Escipión Emiliano se presentó ante las murallas de Numancia, lo hizo con la idea ya concebida de tomarla por bloqueo y no por asalto, lo que había sido un craso error demostrado en las fallidas incursiones de los ejércitos consulares previos. Se decidió asestar un ataque por bloqueo, para lo cual se ordenó la construcción de siete campamentos, construyendo primero fosos, empalizadas y terraplenes para proteger a sus soldados, además de levantar un muro de 9 kilómetros, de ocho pies de ancho y diez de alto, con torres a un plethron (30,85 metros) de distancia unas de otras, que rodeaban la ciudad y que estaba vigilado por siete campamentos. Las torres contaban con catapultas, ballestas y otras máquinas; aprovisionó las almenas de piedras y dardos, y en el muro se instalaron arqueros y honderos. También utilizó un sistema de señales, muy desarrollado para la época, que permitía trasladar tropas a cualquier lugar que pudiera estar en peligro.

Aunque desgastados por el paso de los años, aún hoy es posible distinguir restos de aquellos campamentos romanos. Con estos datos históricos y haciendo aplicación de ellos en un concienzudo estudio topográfico del terreno que rodea el cerro de Numancia, el profesor de historia Adolf Schulten, de la Universidad de Erlangen, Alemania, logró descubrir en cinco años los restos de dichas fortificaciones y los siete campamentos o fuertes de Apiano, presentándolos al Instituto Arqueológico de Berlín (1880). La primera conclusión que sacó de sus descubrimientos es que los campamentos de Escipión no fueron obras de barro y madera como los construidos por César ante Alesia en la Galia, sino construcciones de piedra como las del tiempo del Imperio.

Tras quince meses de asedio, atacada por la peste y hambruna, la ciudad se rindió finalmente en el verano del 133 a.C. Sus habitantes, sin embargo, prefirieron el suicidio a entregarse, incendiando la ciudad y las casas para que no cayeran en manos de los romanos. Cuando el ejército de Escipión Emiliano decidió entrar en la ciudad encontró pocos supervivientes, los cuales fueron llevados a Roma como botín de guerra y vendidos como esclavos. Numancia sería reconstruida en época de Augusto, con trazado romano pero con repobladores celtíberos.

Con el final de la guerra y la pacificación en la región, Escipión Emiliano regresó a Roma rodeado de honores y un gran botín. Su victoria le valió el apodo de Numantino.

La actitud de los numantinos impresionó tanto a Roma que los propios escritores romanos ensalzaron su resistencia, como Plinio o Floro, convirtiéndola en un mito, que se unió a los de otras ciudades y pueblos de la península que lucharon hasta el final, como Calagurris, Estepa o las ciudades cántabras, entre otras. Esta lucha ha dejado huella en la lengua española, que acoge el adjetivo "numantino" con el significado: "Que resiste con tenacidad hasta el límite, a menudo en condiciones precarias", según la Real Academia Española.


Santo Domingo de Guzmán 8 Agosto

 


Santo Domingo de Guzmán 8 Agosto

Memoria de santo Domingo, presbítero, que siendo canónigo de Osma se hizo humilde ministro de la predicación en los países agitados por la herejía albigense y vivió en voluntaria pobreza, hablando siempre con Dios o acerca de Dios. Deseoso de una nueva forma de propagar la fe, fundó la Orden de Predicadores, para renovar en la Iglesia la manera apostólica de vida, mandando a sus hermanos que se entregaran al servicio del prójimo con la oración, el estudio y el ministerio de la Palabra. Su muerte tuvo lugar en Bolonia, el día seis de agosto.

Celebración8 de agosto

Domingo significa: "Consagrado al Señor".

El fundador de los Padres Dominicos, que son ahora 6,800 en 680 casas en el mundo, nació en Caleruega, España, en 1171. Su madre, Juana de Aza, era una mujer admirable en virtudes y ha sido declarada Beata. Lo educó en la más estricta formación religiosa.

San Altmano de Passau 8 Agosto

 


San Altmano de Passau 8 Agosto

En el monasterio de Göttweig, en Austria, san Altmano, obispo de Passau, que fundó numerosas casas de clérigos siguiendo la Regla de san Agustín, restauró la disciplina del clero y, expulsado de su sede por el emperador Enrique IV por defender la libertad de la Iglesia, murió en el destierro.

Celebración8 de agosto

Nació en Westfalia, en el seno de una noble familia. Estudió en la escuela catedral de Paderborn, donde fue maestro. Fue preboste del capítulo de Aquisgrán, y fue capellán de Enrique III y de la emperatriz Inés. Tomó parte en 1064, junto con los obispos de Maguncia y Bamberg y muchos otros del reino, en una peregrinación a Tierra Santa. 

Fue nombrado obispo de Passau en el 1065, y se convirtió en pionero de la reforma gregoriana; fundó según la regla de San Agustín los monasterios de San Nicolás de Passau hacia el 1067, y de Göttweig en el sur de Austria, hacia el 1075, y donde sería sepultado; reformó los monasterios de San Floriano y de San Hipólito y participó en la fundación de Rottenbuch. Para reconducir también los monasterios benedictinos a la vida regular importó el modelo de la reforma gorziana de Kremsmünster y en Melk. Quiso imponer el celibato al clero secular, pero no pudo a causa de la oposición de ellos. Sostuvo la autoridad de san Gregorio VII contra Enrique IV y fue expulsado de su sede, pero continuó teniendo una gran influencia en toda Alemania, al ser nombrado legado papal y colaboró con el abad san Guillermo de Hirsau. No pudo regresar a Passau, y fue acogido por el margrave Leopoldo II de Austria que le dio auxilio. Educó a Leopoldo III de Austria "el Bueno". Participó en la consagración de la iglesia abacial de Lambach por insistencia de su amigo san Adalberón de Würzburgo. Murió en Zieschmauer. 

Nunca fue formalmente canonizado, pero su culto fue aprobado por Bonifacio VIII en el 1300 y por Alejandro VI en 1496; tradicionalmente se lo llama «santo», pero propiamente recibe culto de beato.