TAL DÍA COMO HOY... En 1833 se establece la división de España en 49 provincias que siguen vigentes en la actualidad (con la excepción de Canarias, que era una y posteriormente se dividió en dos) y que se agrupaban en 15 regiones, en parte teniendo en cuenta la historia y en parte no. Casi todas las provincias recibieron el nombre de sus capitales (excepto algunas que conservaron sus antiguas denominaciones, como Navarra, Álava, Guipúzcoa, Vizcaya) y desaparecieron algunas que habían existido en la división de 1822, como la de Calatayud.
Respecto a los límites de las provincias, aunque a veces pueden parecer arbitrarios siguen criterios racionales: extensión (desde el punto más alejado de la provincia debería poder llegarse a la capital en un día), población (las provincias deberían tener una población entre 100.000 y 400.000 habitantes) y coherencia geográfica. Eso sí, persistieron algunos enclaves que tenían su origen en la historia, como el Rincón de Ademuz (un trozo de Valencia incrustado en Teruel) o Treviño.
A lo largo de este tiempo ha habido algunas modificaciones (p.ej., la comarca de Caspe pasó de Teruel a Zaragoza, y la de Calamocha hizo lo contrario), pero estas provincias son asumidas tanto por la Primera como por la Segunda República y por la Constitución de 1978, en la que las regiones pasaron a llamarse Comunidades Autónomas y cambiaron algunas de ellas (p.ej., Santander se convirtió en Cantabria, y antes pertenecía a Castilla la Vieja).


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