La explicación médica del por qué un beso en el cuello puede puede resultar tan placentero está en tu anatomía
Lo que observas en esta imagen no es una obra artística ni una exageración visual: es el cuerpo humano tal como es por dentro, revelando una de las regiones más sensibles y fascinantes de nuestra anatomía. El cuello no solo sostiene la cabeza y permite el movimiento; es un verdadero cruce de caminos neurológicos, musculares y emocionales.
El gran protagonista es el esternocleidomastoideo, un músculo largo y potente que se extiende desde detrás de la oreja hasta la clavícula. Es el que se activa cuando giras la cabeza, cuando inclinas el cuello… y también cuando alguien roza o besa suavemente esa zona. Su particularidad no es solo mecánica, sino neurosensorial.
Este músculo está ricamente inervado por el nervio accesorio (XI par craneal) y por fibras sensitivas del plexo cervical (C2–C3), lo que convierte cualquier estímulo, un roce leve, una vibración, un beso, en una señal intensa para el cerebro. Muy cerca de él transitan estructuras vitales como la arteria carótida, la yugular interna y múltiples ramas nerviosas que transportan información sensitiva junto con el líquido preciado hemático, creando una zona de alta reactividad biológica.
Cuando esta región es estimulada, no solo responde la piel o el músculo: se activa el sistema límbico, se liberan neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, y entra en juego el sistema nervioso parasimpático. El resultado puede ser una disminución del estrés, una sensación de relajación profunda y un aumento del vínculo emocional. No es solo emoción: es neurobiología en acción.
Además, el cuello es una zona simbólicamente vulnerable. Está expuesto, es cálido, está intensamente vascularizado y representa cercanía. Por eso, un beso en el cuello no se percibe como un simple contacto, sino como un gesto íntimo que el cuerpo interpreta con toda su complejidad anatómica y neurológica.
Así que si alguna vez te preguntas por qué ese beso se sintió tan distinto, tan profundo, la respuesta no está solo en la emoción… también está en tu esternocleidomastoideo.
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Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.
(De Mi cuenta médica).
Ya lo había publicado hace tiempo. Estoy repitiendo.


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