sábado, 10 de enero de 2026

Guernsey

 🇬🇬 Guernsey

Una pequeña y encantadora isla en el Canal de la Mancha, conocida por sus paisajes costeros, acantilados impresionantes y una historia marcada por influencias británicas y francesas. Guernsey combina tranquilidad isleña, pueblos pintorescos y una identidad cultural única. 🌊🏝️🏰


Características destacadas:

• Capital: Saint Peter Port

• Área: Aproximadamente 78 km²

• Población: Cerca de 63,000 habitantes

• Idiomas: Inglés (oficial), francés y guerneseyés

• Moneda: Libra de Guernsey (GGP) y libra esterlina (GBP)

• Estatus político: Dependencia de la Corona Británica (no forma parte del Reino Unido)

• Geografía: Isla con colinas suaves, playas, bahías y acantilados rocosos

• Clima: Oceánico, con inviernos suaves y veranos frescos

• Lugares destacados: Castillo Cornet, Saint Peter Port, playas de Vazon Bay, acantilados del sur de la isla, Hauteville House (hogar de Victor Hugo)

• Cultura: Mezcla de tradiciones normandas y británicas, con fuerte identidad local y vida comunitaria


🌟 Dato curioso:

El famoso escritor Victor Hugo vivió en Guernsey durante su exilio y allí escribió gran parte de Los Miserables. 

#historiasdelmundo

Jesé y 10 más (1-1)

 La verdad que lo de Jesé es un golazo. Se nota que se ha puesto en forma y quien tuvo, retuvo. La calidad la tiene y en forma va sobrado para la categoría. El que sobra es el otro, que no aporta nada.



También creo que hemos hecho muy buen partido, algo deslucido y conformista al final pero me imagino que había mucho cansancio en algunos.

Me esperaba que Pedrola saliera por Pejiño de inicio pero se ve que el mister tenía otros planes.
Creo que si el árbitro hubiera pitado correctamente, muchas más faltas y tarjetas le hubieran caído al Depor, que nos paró a base faltas y con la aquiescencia del colegiado. No se puede permitir que un equipo se hinche a hacer faltas y le salga gratis.
Por lo demás hemos sacado 1 punto ante un equipo de nuestra liga. Ojo con el Castellón que si gana se coloca tercero y que lleva una racha impresionante.
La semana que viene a pelear contra otro rival directo. Tenemos que seguir en esta línea.
Me parece un escándalo Amatucci, Fuster, Viera y Oh lala Loiodice. Con este Enzo no hubiéramos bajado.
Bien en líneas generales todos. Luis supo leer bien el partido, pocas veces vi a la UD jugar bien las dos partes.... no hay que olvidar que en frente teníamos a un buen Depor.
Los nuevos se les ve con ganas, por el momento, parecen dos fichajes acertados.
A seguir así. PIO PIO

Jesé sigue de dulce y le da un punto a Las Palmas (1-1)

Qué es un esguince? 🤔

 ¿Qué es un esguince? 🤔



Un esguince es una lesión de los ligamentos, que son las estructuras que conectan un hueso con otro y dan estabilidad a las articulaciones.

Ocurre cuando un ligamento se estira más allá de su capacidad normal o se desgarra, de forma parcial o completa.


Los esguinces son muy frecuentes en tobillo, rodilla, muñeca y dedos.


Síntomas más comunes


Los síntomas dependen de la gravedad, pero los más frecuentes incluyen:

 • Dolor en la articulación afectada

 • Inflamación (hinchazón)

 • Moretones (hematomas)

 • Limitación del movimiento

 • Sensación de inestabilidad

 • Dolor al apoyar o mover la articulación

 • En casos graves, incapacidad para usar la zona afectada


Causas más frecuentes de un esguince

 • Torceduras o movimientos bruscos

 • Caídas

 • Actividad deportiva sin calentamiento adecuado

 • Apoyar mal el pie al caminar o correr

 • Uso de calzado inadecuado

 • Accidentes


¿Por qué es importante acudir a valoración médica?

 • No todos los esguinces son iguales; algunos pueden ser leves y otros graves.

 • El dolor y la inflamación pueden confundirse con fracturas u otras lesiones.

 • Un diagnóstico adecuado permite clasificar el esguince y elegir el tratamiento correcto.

 • Un esguince mal tratado puede causar:

 • Dolor crónico

 • Inestabilidad articular

 • Mayor riesgo de nuevas lesiones

 • El tratamiento puede incluir reposo, inmovilización, rehabilitación física y, en casos específicos, manejo especializado.


Mensaje clave


Un esguince no es solo una “torcedura”. Identificar su gravedad y tratarlo adecuadamente es fundamental para una recuperación completa y para evitar complicaciones a largo plazo.


Este es un post educativo y no sustituye la consulta médica.


#Esguince #Medicina #Salud #DraPauZúñiga #Información

El kaiser de Alemania trata de comerse el mundo, pero encuentra “demasiado difícil” morder más de lo que puedes masticar...

 El kaiser de Alemania trata de comerse el mundo, pero encuentra “demasiado difícil” morder más de lo que puedes masticar...



El último emperador de Alemania, Guillermo II, podría resultar hoy una figura casi cómica, con su gran bigote, apuntando hacia arriba, su reluciente uniforme y su distintivo casco prusiano. Sin embargo, durante su reinado, el kaiser fue la persona más fotografiada y filmada del mundo. Y, sin duda, una de las más poderosas de su tiempo. Con diferencia, era todo un personaje, dejando bastante atrás, y por mucho, a sus primos los “aburridos” monarcas de Reino Unido y Rusia.


¿Pero es justo achacarle la responsabilidad por el estallido de la Gran Guerra en 1914?


Las opiniones de los historiadores son dispares.


Algunos consideran que fue el gran responsable, sobre todo por alimentar, en los años previos al conflicto mundial, la rivalidad entre su país y el Reino Unido (en ese momento la potencia indiscutible en el mundo) y por aislar a Alemania del resto de potencias. A Guillermo se le recuerda por sus declaraciones, a veces muy poco diplomáticas e imprudentes, como cuando mostró abiertamente su apoyo a los bóers durante la guerra que estos libraban contra los británicos en África o el discurso que dió a las tropas alemanas que partían a luchar contra la Rebelión de los Boxers en China, que luego sus rivales usarían para dar a los alemanes el apodo de “hunos”. También se cuentan sus acciones, como cuando visitó Marruecos y desencadenó la Crisis Marroquí de 1905 o el Asunto del Daily Telegraph en 1908, que golpeó la imágen y confianza del kaiser en los últimos años de su reinado.


Por el contrario, otros historiadores consideran que el emperador no tuvo la culpa de todo. Señalan que las clases dirigentes manipularon a la monarquía para satisfacer sus intereses políticos y sociales, y que sus acciones negligentes tuvieron una responsabilidad mucho mayor en las decisiones que llevaron al estallido de la guerra.


A pesar de sus deseos de que el Imperio Alemán fuera una potencia mundial, nunca fue intención de Guillermo II provocar un conflicto de gran escala para lograr tales fines. Si se analizan los hechos queda claro que el emperador alemán no quiso ir a la guerra de forma vehemente. Intento por lo menos en dos ocasiones frenar la maquinaria bélica ya puesta en marcha.


La primera ocasión llegó cuando el reino de Serbia aceptó la mayoría de las demandas del ultimátum austrohúngaro después del atentado mortal del 28 de junio de 1914 contra el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono del imperio y su amigo. Guillermo se mostró entonces aliviado y afirmó que de esta forma desaparecía “toda razón para la guerra” y se arrepentía de haber aceptado firmar la orden para la movilización del ejército. El entonces ministro de Guerra de Alemania, Erich von Falkenhayn, constató consternado que el kaiser “ya no quiere más la guerra y está decidido por ello incluso a dejar plantada a Austria”. El canciller Theobald von Bethmann Hollweg, sin embargo, torpedeó los esfuerzos en pos de la paz al retocar ostensiblemente la reacción del emperador en un mensaje a Austria. La verdadera opinión de Guillermo II de que Austria no debía comenzar la guerra nunca llegó a Viena, donde los ministros y generales austrohúngaros ya habían convencido a Francisco José I, de 83 años, de firmar una declaración de guerra contra Serbia. Si Guillermo hubiese tenido el poder que se le atribuía, podría tranquilamente haber intervenido en estos momentos para influir en el curso de la historia. Pero eso no ocurrió.


El kaiser emprendió otro intento de impedir la catástrofe en el último minuto o al menos limitar sus daños. El 1 de agosto ordenó detener las tropas poco antes de cruzar la frontera belga pese a las airadas protestas del jefe del Estado mayor Helmuth von Moltke, alentado por noticias de que Londres no intervendría. Cuando la información resultó ser falsa, el emperador germano cedió a la presión de sus militares. “Ahora puede hacer lo que quiera”, dijo a Moltke. En este punto al menos pudo convencer a sus generales de no invadir también Holanda.


Su suerte estaba echada.


Tras el inicio de la guerra, el emperador fue despojado de poder rápidamente por sus generales. “El Estado mayor no me dice casi nada y tampoco me pregunta”, se quejó en noviembre de 1914. “Si se creen en Alemania que yo mando al ejército, se equivocan mucho. Tomo el té y salgo a caminar y de vez en cuando me entero de que se hizo esto o lo otro”. Al final de la guerra, el emperador fue forzado a abdicar y a exiliarse en los Países Bajos.


🎨 Cartel propagandístico italiano del año 1915  titulado “El Codicioso”.


Muchas gracias por tu lectura y difusión 👍

Los otomanos contra las monjas

 Lo que los otomanos hicieron a las monjas cristianas tras la conquista estaba destinado a borrarlas para siempre


No eran soldados. No portaban armas. Y, sin embargo, el imperio las trató como símbolos que debían ser destruidos. Lo que les ocurrió a estas monjas cristianas después de que su convento cayera fue tan perturbador que se omitió deliberadamente de las historias oficiales. Su sufrimiento no terminó con el cautiverio: apenas comenzaba. Esta es una historia de resistencia silenciosa, de nombres borrados y de una fe grabada en piedra. Descubre lo que realmente sucedió y por qué aún importa hoy en los comentarios.

En lo alto de las colinas de Tesalia, donde los olivos antaño se inclinaban suavemente bajo los vientos otoñales, se alzaba en soledad un pequeño convento cristiano. Sus muros eran antiguos, sus frescos estaban agrietados y sus campanas, desgastadas por siglos de oración. Durante generaciones había existido en silencio, lejos de las ambiciones de los imperios. Pero cuando los estandartes otomanos aparecieron en el horizonte, ondeando en rojo contra las montañas, las hermanas comprendieron que su aislamiento no las salvaría.

Ya no quedaban soldados para defender la zona. Las ciudades cercanas habían caído; sus habitantes se habían dispersado o habían sido sometidos. Cuando las campanas sonaron por última vez, las monjas se reunieron bajo iconos desvaídos cuyos rostros de santos habían sido raspados por el tiempo y el abandono. Ante el altar se encontraba su abadesa, sor Eleni de Lissa, sosteniendo un crucifijo de plata transmitido de generación en generación.

«Si derriban los muros», les dijo con calma, «conservad vuestros votos en el corazón. Eso no pueden quitároslo».

La historia demostraría que estaba equivocada.

Al caer la tarde, los muros exteriores del convento se desplomaron bajo el fuego de los cañones. Los otomanos no trataban los lugares religiosos como suelo sagrado. Para ellos, las instituciones cristianas eran símbolos de desafío: prueba de que la cruz aún se alzaba donde el imperio exigía sumisión. Las puertas fueron destrozadas no para acceder a tesoros, sino para demostrar dominio.

Dentro, las hermanas ocultaron lo que pudieron: cálices bajo las tablas del suelo, reliquias envueltas en telas, fragmentos de huesos pertenecientes a santos largamente olvidados. Creían que, incluso si sus cuerpos se perdían, su fe podría sobrevivir.

Pero la fe misma era el objetivo.

Al caer la noche, las monjas supervivientes fueron arrastradas al patio. La luz de las antorchas convertía sus hábitos blancos en un juego cambiante de oro y sombras. Se les dijo que serían llevadas al sur, «ante la autoridad», una expresión que ofrecía pocas esperanzas. Lo que siguió nunca quedó plenamente registrado. Incluso las crónicas otomanas, que a menudo celebraban la victoria con detalles brutales, se limitaron a mencionar vagamente «disciplina impuesta a las irrazonables».

Al amanecer, el convento era ceniza.

Las banderas otomanas ondeaban en el campanario. Las campanas fueron fundidas para acuñar monedas. La cruz del tejado fue enviada al este como trofeo. Sin embargo, los aldeanos susurraban después que, cuando el viento recorría las ruinas por la noche, traía consigo voces: no gritos, sino himnos.

Veintidós monjas supervivientes fueron obligadas a marchar hacia el sur, con los tobillos atados, vigiladas por guardias a caballo. No fueron tratadas como prisioneras de guerra. Eran símbolos. La prueba de que incluso el suelo sagrado podía ser despojado de significado.

El viaje fue implacable. El sol abrasaba el camino. Las mujeres, muchas de las cuales nunca habían salido de los muros del convento, tropezaban por la sed y el agotamiento. Cuando una caía, otra levantaba su velo para que no fuera pisoteado. La dignidad se convirtió en su última forma de resistencia…

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Una noche de Edimburgo-Escocia

 En una fría noche de Edimburgo, Escocia, en 1696, Thomas Aikenhead, de veinte años, caminaba con otros tres estudiantes de medicina cuando comentó que en ese momento preferiría estar en el Infierno, donde al menos estaría caliente. Unos meses más tarde estaría en juicio, con su vida en juego.





En ese momento, la blasfemia era un delito en Gran Bretaña. Según las disposiciones de una "Ley contra la blasfemia" de 1695, cualquier persona que "en sus escritos o discursos, niegue, impugne o discuta, argumente o razone, contra el ser de Dios, o cualquiera de las personas de la Santísima Trinidad, o la autoridad de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, o la providencia de Dios en el gobierno del mundo" estaba sujeta a prisión por las dos primeras ofensas y a muerte por la tercera.


Aikenhead fue acusado de blasfemia en violación de la Ley y fue llevado a juicio en Edimburgo en diciembre de 1696. Cinco de sus supuestos amigos testificaron en su contra, informando no solo de su ocurrencia sobre el Infierno, sino también de que Aikenhead había afirmado que la Biblia estaba compuesta de fábulas y que la teología era una tontería, que se había burlado de las doctrinas de la trinidad y la encarnación, y que había dicho que prefería a Mahoma a Cristo. Al escuchar la evidencia, el tribunal declaró a Aikenhead culpable de blasfemia y lo condenó a muerte.


Aikenhead, quien se representaba a sí mismo, presentó una apelación al Consejo Privado Escocés, disculpándose por su impiedad, profesando su arrepentimiento, señalando que era un hombre de "tierna edad" y señalando que era solo su primera ofensa. Sin persuadirse de que su arrepentimiento fuera sincero, el Consejo Privado anunció que solo cambiaría la sentencia a petición de la Iglesia de Escocia. En lugar de solicitar clemencia, la Iglesia de Escocia exigió que se procediera con la ejecución, a fin de "frenar el desbordamiento de la impiedad y la profanidad en esta tierra". La sentencia fue confirmada.


Obligado a caminar cuatro kilómetros, desde su celda hasta la horca, Thomas Aikenhead fue ahorcado el 8 de enero de 1697, hace trescientos veintinueve años. Se convirtió en la última persona en ser ejecutada por blasfemia en Gran Bretaña.


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Leyenda negra: Isabel II

 1°Parte: << Isabel Il de España >> La reina que tuvo 11 hijos de sus amantes sin consumar el matrimonio.!


La figura de esta rolliza reina ha viajado a lo largo del tiempo como aquella mujer que prefería el placer al poder, y a la cual apodaron, como la reina ninfómana. Además, incluso su marido y el rey consorte Francisco de Asís Borbón y Borbón-Dos Sicilias y primo carnal suyo por ambas partes, tuvo amantes, ya que era homosexual y a cambio del dinero que le exigía a la reina firmaba como si los 11 hijos que tuvo ella de sus distintos amantes y que otros nacieron muertos, eran de ambos como en el caso del que llegaría a ser el rey Alfonso Xll, del jovencísimo y apuesto ingeniero militar Enrique Puigmoltó Mayáns, Conde de Torrefiel, (Onteniente) y amante de la reina durante 2 años, el que renovó por fin la sangre de los borbones y a él se le atribuye desde simpre ser el padre del Rey Alfonso Xll.!!


Una unión por interés que marcó su reinado, y que por aquella época, anteriores y posteriores era algo habitual y frecuente tener amantes entre la aristocracia y la realeza. Este matrimonio fue un error total y así lo reconoció la Reina Madre Maria Cristina poco después: "¿Usted lo ha visto, usted lo ha oído.? Sus caderas, sus andares, su vocecita…¿No es un poco intranquilizador y extraño? ¡Y a los 24 años no se le reconoce ninguna aventura!", le dijo al embajador francés << Bresson >>.!


Francisco de Asís, además, padecía un defecto "hipogenital con hipospadias". Una deformación de los órganos genitales masculinos por el que la uretra (el conducto urinario) se abre por el lado interior del pene o por el escroto, la piel que recubre los testículos. Esto según palabras del Dr. Gregorio Marañón, fuerza al que lo padece a "hacer sus aguas menores" en cuclillas, al igual que las mujeres, aunque no impide tener relaciones sexuales.!


●La noche de bodas fue poco menos que un total desastre. "¿Que te diré de un hombre que la noche de bodas llevaba más encajes que yo?", confesó más tarde la reina a un diplomático de su hijo, el Rey Alfonso Xll.!

No había química entre ambos y no podía haberla. Francisco de Asís, llamado "La Paquita",10 años mayor que su esposa, era un hombre cultivado, pulcro y acicalado que desdeñaba la vulgaridad y la ignorancia

El apellido Galeano :

 El apellido Galeano :



Es de origen toponímico y deriva de la palabra gallega “galea”, que significa “cabo” o “punta”, haciendo referencia a accidentes geográficos o lugares cercanos a cabos o puntas de tierra que se adentran en el mar. También podría estar relacionado con el nombre propio Galeano, una variante de Galeno, un antiguo nombre personal que significa “sereno” o “tranquilo”.

 El apellido Galeano es común en España, especialmente en Galicia, y se extendió a América Latina durante la época de la colonización, siendo frecuente en países como Uruguay, Argentina y Colombia.


Las familias Galeano han estado asociadas a actividades marítimas, como la pesca y el comercio, debido a su relación con el mar. El apellido también refleja la fortaleza y la serenidad, características del carácter de quienes llevaban este apellido.


El escudo de armas de la familia Galeano suele incluir símbolos relacionados con el mar, como barcos, olas o anclas, y castillos o torres que simbolizan la protección. Los colores predominantes son el azul, que representa la lealtad y el mar, y el oro, que simboliza la generosidad.


Fuentes


García Carraffa, A. y A. (1919)

Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana


Mogrobejo, Endika de

Diccionario hispano de apellidos y heráldicaEl apellido Galeano es de origen toponímico y deriva de la palabra gallega “galea”, que significa “cabo” o “punta”, haciendo referencia a accidentes geográficos o lugares cercanos a cabos o puntas de tierra que se adentran en el mar. También podría estar relacionado con el nombre propio Galeano, una variante de Galeno, un antiguo nombre personal que significa “sereno” o “tranquilo”. El apellido Galeano es común en España, especialmente en Galicia, y se extendió a América Latina durante la época de la colonización, siendo frecuente en países como Uruguay, Argentina y Colombia.


Las familias Galeano han estado asociadas a actividades marítimas, como la pesca y el comercio, debido a su relación con el mar. El apellido también refleja la fortaleza y la serenidad, características del carácter de quienes llevaban este apellido.