ROBERTO CARLOS...
A finales de la década de 1970, la vida de Roberto encontró un punto de luz inesperado. A los 37 años, en un momento de plena realización profesional, en el que éxito, experiencia y reflexión convergían hacia lo que podría llamarse el apogeo de su trayectoria, él, aún envuelto en la soledad que llegó con el fin de su primer matrimonio con Nice, madre de tres de sus cuatro hijos, vio por primera vez a quien se convertiría en su gran amor. Durante una noche de concierto en Serra Negra, en el interior de São Paulo, el Rei avistó en la audiencia a una joven de 17 años, con una sonrisa que iluminaba el lugar y una mirada serena, capaz de penetrar su alma. Maria Rita, amiga de su hija Ana Paula y profesora de refuerzo escolar, le trajo una paz inédita. Fascinado por esa presencia tan ligera y, al mismo tiempo, intensa, Roberto sintió su corazón calentarse, y allí, en ese intercambio de miradas, comenzó a nacer un amor que nunca olvidaría.
En los días siguientes, la buscó y, en un impulso de afecto, le pidió que fueran novios. Sin embargo, el destino se encargó de posponer esa unión. Los padres de Maria Rita, preocupados por la diferencia de edad y por el universo de exposición que rodeaba al Rei, optaron por interrumpir el romance, con la intención de proteger a su hija de cualquier sufrimiento. Así, ella siguió su vida, y Roberto continuó su trayectoria, ambos guardando ese amor en secreto, como una promesa silenciosa que resistiría al tiempo.
Once años después, en 1989, el destino reabrió esta historia de amor. Roberto, entonces con 48 años, y Maria Rita, con 28, se reencontraron después de la separación de él y Myrian Rios. En un reencuentro en el camerino, el amor que había sido guardado por tanto tiempo resurgió. A partir de ahí, ambos permitieron que ese sentimiento floreciera. Con el paso de los años, Maria Rita se convirtió en la razón de la realización personal de Roberto, el centro de su inspiración y, finalmente, su amor más profundo.
En 1991, Roberto homenajeó a su amada de manera sutil con la canción “Primeira Dama”, compuesta junto a Erasmo Carlos. En 1992, celebró su presencia con “Mulher Pequena”, una canción discreta, pero que exaltaba la importancia de ella en su vida. Al lado de la mujer que amaba, el Rei encontró serenidad y la verdadera alegría.
En 1993, Maria Rita fue presentada públicamente junto a Roberto en un evento benéfico en el Rio Palace. Con 32 años, ella se presentó como la compañera del Rei, entonces con 52 años. Inspirado por esta etapa de complicidad y armonía, Roberto lanzó “Coisa Bonita”, una canción que irradiaba el buen humor y la paz que ella trajo a su vida.
En 1994, con la relación cada vez más sólida, Roberto expresó la pureza de este amor en “Quando a Gente Ama”, compuesta con Erasmo Carlos. La letra de esta canción refleja la simplicidad y la belleza de un amor verdadero, algo que él encontró al lado de su gran compañera.
El 26 de febrero de 1995, Roberto y Maria Rita fueron vistos juntos en el Carnaval de Río de Janeiro, en el desfile de las escuelas de samba. En un raro momento de descontraída demostración pública, él la atrajo hacia un beso apasionado, mostrando al mundo cuánto significaba para él. Ese mismo año, celebraron la boda del hijo de Roberto, Dudu, consolidando aún más la presencia de ella en su vida y en su familia.
Pocos meses después de la boda de Dudu, el 8 de abril de 1996, Roberto y Maria Rita, entonces con 54 y 34 años, respectivamente, sellaron su unión en una ceremonia discreta en la Igreja Nossa Senhora do Brasil, en Urca, a pocos pasos del apartamento donde ya vivían juntos. A las puertas de cumplir sus aniversarios, con ella a punto de cumplir 35 años el 11 de abril y él, 55 años el 19 de abril, intercambiaron votos de amor eterno, oficializando lo que para ellos ya era una promesa de vida.
Pocos días después, durante una presentación del show "Amor" en el Mineirinho, en Belo Horizonte, Roberto trajo un momento de ligereza y humor. Al cantar “Lobo Mau” y llegar a la frase “eu sou do tipo que não gosta de casamento e tudo que eu faço, falo é fingimento”, cubrió parte del rostro con una de las manos, como si estuviera avergonzado. Ese gesto, una broma sutil sobre su recién oficializada unión, provocó risas de Maria Rita, quien lo miraba con ojos apasionados y cómplices. Ese momento, inesperado y alegre, selló, ante el público, la felicidad de ambos.
Ese año, Roberto grabó las canciones “Quando Digo Que Te Amo” y “Comandante do Seu Coração”, reflejo de la armonía y la paz que encontraba al lado de su amada. Jamás, en toda su vida, había experimentado una felicidad tan intensa, tan completa.
El 5 de octubre de 1997, un domingo, una misa campal realizada en el Aterro do Flamengo marcó profundamente la vida de Roberto Carlos y su esposa, Maria Rita. El evento, presidido por el Papa Juan Pablo II, fue uno de los momentos más emocionantes de la trayectoria del casal. Ante una multitud que superaba los 2 millones de personas, Roberto Carlos tuvo el honor de cantar “Nossa Senhora” y “Jesus Cristo” para el Papa y para todos los fieles reunidos en devoción. Inicialmente, el protocolo indicaba que Juan Pablo II se retirara del lugar mientras se ejecutaba la última canción. Sin embargo, para sorpresa de todos, el Papa permaneció hasta el final de “Jesus Cristo”, mostrando un profundo aprecio por aquel momento de fe y unión, más allá de una simple reverencia a la obra de Roberto Carlos.
Al final de la ceremonia, en un gesto especial de cariño y bendición, Juan Pablo II regaló a Roberto y Maria Rita rosarios distintos: el de Roberto tenía cuentas negras, mientras que el de Maria Rita estaba adornado con cuentas blancas que imitaban perlas. Ese regalo simbolizó una bendición especial para el casal y quedó grabado como un símbolo de fe y de la conexión espiritual entre ellos y el líder de la Iglesia.
En marzo de 1998, apenas unos meses después, Roberto Carlos y Maria Rita volvieron a ser el centro de atención en otro evento significativo: la fiesta de 69 años de Hebe Camargo. Aquella noche encantadora, durante los saludos cálidos a amigos e invitados que llegaban, Hebe notó que había perdido uno de sus pendientes, una joya valiosa y querida. La pequeña conmoción que se formó en la búsqueda del pendiente solo incrementó el encanto de aquella noche. Después de muchas miradas atentas y pasos cuidadosos por el salón, fue Maria Rita quien finalmente lo encontró, trayendo aún más alegría a la anfitriona y provocando risas entre los presentes. Fue un momento ligero y divertido que se sumó al encanto de la fiesta, dejando un recuerdo más en la memoria de todos.
A partir de septiembre de 1998, la salud de Maria Rita comenzó a enfrentar desafíos, y Roberto estuvo a su lado, equilibrando su vida entre los escenarios y la compañía constante de su amada. En diciembre de ese año, lanzó el álbum que incluía “Eu Te Amo Tanto”, la primera canción compuesta exclusivamente por él para ella. Este disco, lanzado el 11 de diciembre de 1998, mezclaba canciones inéditas con grabaciones en vivo realizadas en el Olympia, en São Paulo, durante la gira Romântico.
Durante los años 1998 y 1999, Roberto equilibraba los compromisos profesionales con la presencia constante al lado de su musa inspiradora. Manteniendo su agenda de conciertos dentro de lo posible, siempre regresaba a estar cerca de Maria Rita tan pronto como la última nota terminaba, ya fuera en casa o en el hospital. Este gesto continuo reflejaba la profunda dedicación y el amor inquebrantable que le tenía, demostrando que, para él, cada momento junto a ella era una prioridad.
El 19 de diciembre de 1999, Maria Rita fue llamada a continuar su viaje en otra dimensión. Roberto, con 58 años, enfrentó la pérdida irreparable de su musa. Aunque podría haber reconstruido su vida amorosa, permaneció fiel a la memoria de Maria Rita. En entrevistas, llegó a mencionar que no tenía intención de reconstruir su vida sentimental, una elección que muchos cuestionaron a lo largo de los años. Aunque, en 2023, admitió por primera vez estar saliendo con alguien, nunca presentó públicamente un nuevo amor, dejando la impresión de que el casal Roberto Carlos y Maria Rita nunca dejó de existir, solo se transformó.
En el año 2000, Roberto Carlos lanzó “O Grande Amor da Minha Vida”, la canción “Amor Sem Limite”, “O Amor É Mais”, entre otras, expresiones de un amor que trasciende el tiempo y el espacio. Fue en ese período, tras la partida de su amada, que Roberto tuvo una conversación sincera con su amigo, hermano de consideración y socio de toda la vida, Erasmo Carlos. Ambos acordaron que, a partir de entonces, las canciones en homenaje a Maria Rita serían compuestas únicamente por Roberto, permitiendo que esas obras reflejaran exclusivamente el sentimiento más íntimo y profundo que él llevaba consigo.
En los años siguientes, el Rei continuó homenajeando a Maria Rita con canciones como “Pra Sempre”, “Todo Mundo Me Pergunta”, “O Encontro” y “Acróstico”, lanzadas en 2003. Cada una de esas canciones reafirmaba la eternidad de un amor que no conocía barreras de tiempo ni espacio.
En 2005, otras canciones como “Índia”, “Promessa”, “Loving You” y “A Volta” surgieron, trayendo consigo la certeza de que, incluso con la ausencia física, Maria Rita seguía presente, influyendo en la elección del repertorio de Roberto. Su presencia era sutil pero decisiva, incluyendo canciones compuestas por él y Erasmo que Roberto nunca había grabado antes. Además, había canciones de amor puro y verdadero, éxitos en las voces de otros artistas, como “Loving You”, inmortalizada por Elvis Presley, e “Índia”, un gran éxito en español en la voz de Luis Alberto del Paraná y, en portugués, en las voces de Cascatinha e Inhana en los años 1950, con versos adaptados por José Fortuna.
La elección de “Índia” tiene un significado especial para Roberto. Sus hermosos versos, que describen rasgos físicos con profundidad poética, encuentran una similitud notable en la imagen de su amada Maria Rita. La letra habla de “cabelos nos ombros caídos, claros como a noite que não tem luar”, es decir, cabellos negros, profundamente oscuros, una descripción que parecía reflejar la apariencia de Maria Rita. La canción también menciona la “pele morena” y, al final, afirma: “Índia, sua imagem sempre comigo vai, dentro do meu coração”. Esa línea traducía perfectamente el sentimiento de Roberto, quien la mantenía en su memoria con ternura.
En 2009, Roberto compuso “A Mulher Que Eu Amo”, reafirmando la profunda admiración y amor que sentía por ella. Incluso tras una década desde la partida de su amada, el sentimiento seguía siendo una fuerza indomable en su vida, alimentando su arte y su fe en el amor verdadero.
Hoy, 19 de diciembre de 2024, se cumplen 25 años desde que Maria Rita siguió más allá de este plano. Cada melodía y cada letra que Roberto Carlos ha compuesto desde entonces son testigos de un amor que él sabe eterno. Como ya expresó en innumerables entrevistas y, sobre todo, en las canciones “Pra Sempre” y “O Encontro”, Roberto sueña con el día en que, bajo un cielo lleno de estrellas, sus esencias finalmente se reencuentren. En ese instante, que todos deseamos que esté aún lejano, el amor que sienten se reafirmará y continuará trascendiendo, expandiéndose para siempre en cualquier dimensión, estado o forma de existencia, donde sea que la jornada celestial los lleve.
~Texto de Leandro Coutinho~