jueves, 25 de diciembre de 2025

LOS CARROS ANTIELEFANTES DE ROMA

 LOS CARROS ANTIELEFANTES DE ROMA


En la primavera del año 279 a. C. el rey Pirro de Epiro reanudó sus operaciones militares en el sur de Italia, con miras a terminar con la hegemonía romana en el corazón de la península. Los romanos por su parte movilizaron todos sus recursos para detener al monarca helenístico y cobrarse la revancha de su derrota el año anterior en Heraclea.
Para ambos rivales había quedado claro que en su primer enfrentamiento la suerte del combate entre legiones y falanges había sido pareja, con una leve ventaja para los primeros, hasta el contraataque efectuado por los elefantes del rey. Animales que eran desconocidos para los romanos, que sorprendieron a sus infantes y pusieron en fuga a su caballería.
Para esta nueva campaña los romanos no querían ser tomados nuevamente por sorpresa e idearon una manera de neutralizar a los “bueyes lucanos” de los epirotas.
Sería en Asculo dónde tendrían la oportunidad de ser ellos ahora los que sorprendan a las fuerzas de Pirro. O al menos esa era su intención.
Cuenta el historiador Dionisio de Halicarnaso que los romanos habían preparado unos “trescientos carromatos” tirados por bueyes, erizados de picas, y postes como antorchas (dirigidos hacia la cara de los elefantes), y los habían destinado a la retaguardia, a la espera de la aparición de los elefantes. Dentro y fuera de estos carros, se acumulaba la tropa de proyectiles. Al parecer, toda la tropa ligera con la que contaban los romanos, habían sido destinada a retaguardia para operar en conjunto con los carromatos.
En la batalla que se libró en Asculo, el de Halicarnaso cuenta que, los macedonios del flanco derecho hicieron retroceder a la legión que los enfrentaba, y ésta arrastró a los aliados latinos que estaban a su lado. En contrapartida, en el flanco izquierdo, los romanos se imponían a los samnitas y los hacían retroceder.
En respuesta a la ventaja romana en ese flanco, Pirro ordena a los elefantes de la izquierda cargar contra los romanos que ganaban terreno, a fin de poder equilibrar el combate. La aparición de los elefantes por el flanco de la legión debió ser abrumador. Los legionarios pararon en seco su avance. Y fue ahí cuando los cónsules decidieron sacar su as bajo la manga.
Lanzaron los carromatos tirados por bueyes, erizados de picas encendidas en fuego para contrarrestar a los elefantes. Pero demás está decir que sus artilugios no surtieron el efecto esperado. Pesados y con poca movilidad, amén de no precaver su protección con suficiente infantería, fueron presa fácil de los epirotas.
A la sorpresa inicial, sobrevino el coraje. Desde las “torres” de los elefantes, los infantes epirotas acribillaban a los romanos que estaban dentro de los carros. Mientras la infantería ligera rompía las pantallas de madera que rodeaba los carromatos y mataban a los bueyes.
En definitiva, la acción de los carromatos dio un poco de aire a los romanos de la legión, pero su avance había sido frenado. Los combates en aquel sector se equilibraron.
Al final, la batalla fue ganada, aunque angustiosamente, por los epirotas y de los carros antielefantes no se supo más.
Gracias por su lectura.
🎨 Ilustración original de Peter Dennis editada con efecto fotorrealista.
Puede ser una imagen de texto que dice "ROMANANT-ELEPHANTWAGON,279BC 279 Bc ROMAN ANTI-ELEPHANT WAGON,"
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