El Dinocrocuta ("hiena terrible") fue un género extinto de mamíferos carnívoros feliformes que habitó Eurasia y África durante el Mioceno tardío, aproximadamente entre hace 11,6 y 5,3 millones de años.
Aunque su apariencia y ecología eran similares a las de una hiena moderna, no era una "hiena verdadera", sino que pertenecía a la familia Percrocutidae.
La especie más grande, Dinocrocuta gigantea, alcanzaba un peso estimado de entre 200 y 380 kg (en comparación, la hiena manchada actual pesa unos 70-90 kg).
Poseía un cráneo masivo con una dentición especializada para triturar huesos. Su fuerza de mordida era tan inmensa que podía dejar marcas en los huesos de rinocerontes prehistóricos como el Chilotherium.
A diferencia de las hienas modernas que tienen el lomo caído, el Dinocrocuta tenía patas largas y robustas, lo que sugiere que era un corredor más ágil y un depredador activo, no solo un carroñero.
Sus fósiles se han encontrado en una vasta región que abarca desde China hasta España, pasando por India, Turquía y el norte de África.
Era el depredador dominante de su ecosistema. Su dieta consistía principalmente en grandes herbívoros. Existe evidencia fósil de ataques directos a rinocerontes, lo que confirma que era un cazador capaz de abatir presas mucho más grandes que él mismo. Algunos hallazgos sugieren comportamientos agresivos incluso entre miembros de su propia especie.



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