24 de diciembre de 1818: Belgrano a Tomás Guido. En medio de comentarios sobre estrategias empleadas, y con entusiasmo, da cuenta de la incorporación de jóvenes de la Academia de Matemáticas, lo que ha despertado verdadero interés en los oficiales y su esperanza de que pronto los paisanos sabrán leer y escribir, única forma de sacarlos de la barbarie.
“Mi amigo muy querido: Es más que cierto que sopla bien por ese lado, pero todavía no toca hacia estas partes, y ni sabemos cuándo nos llegará.
Estaba U. sin que se le pegase la camisa por el estado de la tripulación, y Yo ahora porque no sé de positivo que toma el mando de la Escuadra Lord Cochrane; aseguro a U. que deseo salir de esta incertidumbre.
¡Con que se pasan Sargento Mayor y Oficiales! Bueno es aprovecharse y caer cuanto antes sobre los que no se pasen, no darles lugar a que se busquen buena situación y se atraigan a los indios, espero que U. me avise su total exterminio.
¡Cohetes a la Congréve! ¿Y por qué no haría U. lo posible para enviarme aquéllos, ya que es preciso suplir con máquinas lo que falta de fuerzas? Es diabólica, ciertamente, la invención pero valdrá mientras no se generalice.
No tengo un dato de que los de mi frente se retiren, pero ciertos pasos dados para dejar a Tarija al mando de Uriondo, con tal que sea a nombre del Rey, me hacen concebir que están resueltos a retrogradar, llevando ese rasgo de alucinamiento para los Pueblos del Interior, y también con el objeto de que no los persigan: veremos.
Quiero conversar un poco más con U. y hacerle saber que ya cuenta este Ejército con jóvenes aprovechados de su Academia de Matemáticas, y que les ha entrado con mucho calor a los oficiales, el deseo de aprender, en término que pienso dentro de tres meses, tener una docena de ingenieros que han de hacer honor a la Nación.
Vaya otra: la escuela a la Bell y Lancaster también está establecida, y no me contentaré si para el 25 de Mayo no tenemos 500 hombres lo menos, sabiendo leer y escribir; estoy lleno de gozo al ver a nuestros paisanos aprender con tanta facilidad, lo que antes nos costaba años. ¡Ojalá que esto sirva de ejemplo a nuestros Pueblos!
No hay otro medio de sacarlos de la barbarie.
Basta de incomodar a U., los amigos siempre constantes se le ofrecen con su todo
ML BELGRANO
Tucumán, 24 de Diciembre de 1818.
S.D. Tomás Guido.
Santiago de Chile.”
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