Si José Martí hubiese sabido con certeza que Cuba terminaría convertida en una dictadura autoritaria, cerrada al pensamiento, enemiga de la libertad individual y sostenida por el miedo, es muy probable que no hubiera regresado como lo hizo.
Martí no luchó para cambiar un amo por otro.
No murió para crear un partido único, ni para justificar cárceles políticas, censura o exilio masivo.
Lo que Martí quería realmente
Martí soñaba con:
• Una república con todos y para el bien de todos
• Libertad de pensamiento y de prensa
• Un país sin caudillos ni hombres “imprescindibles”
• Instituciones civiles, no militares
• Una nación más cercana a EE. UU. en valores republicanos que a modelos autoritarios
Nueva York fue para Martí:
• Su escuela política
• Su ejemplo de república moderna
• El lugar donde entendió la importancia de las leyes, la prensa libre y la sociedad civil
La gran tragedia
Martí murió antes de ver el resultado.
Murió en 1895, sin saber que:
• Su pensamiento sería manipulado
• Su nombre sería usado como escudo moral
• Se justificaría una nueva tiranía “en su nombre”
El régimen cubano no es la continuación de Martí, es su traición.
Una frase que lo resume todo
Martí no hubiera aceptado jamás:
“La libertad no se mendiga, se ejerce.”

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