jueves, 1 de enero de 2026

 馃嚫馃嚡 Sigurd I Magnusson, tambi茅n conocido como Sigurd el Cruzado o el Peregrino, fue un monarca noruego que desempe帽贸 un papel significativo en la historia medieval escandinava. Naci贸 alrededor del a帽o 1090 y ascendi贸 al trono en 1103, su reinado estuvo marcado por su participaci贸n en la Cruzada de 1107-1110, convirti茅ndose as铆 en el primer monarca europeo en emprender una.


Sigurd, con solo 18 a帽os, lider贸 la expedici贸n que dur贸 tres a帽os (1108-1111). Pas贸 el invierno en el sur de Inglaterra, donde se entrevist贸 con el rey Enrique I. En la primavera de 1109 continu贸 el viaje a lo largo de la costa francesa y el norte de la pen铆nsula ib茅rica. El j贸ven rey permanecer铆a un largo tiempo en la ciudad santa de Santiago de Compostela.


Cuando prosigui贸 el viaje hacia el sur, se enfrent贸 en constantes escaramuzas contra los musulmanes, tanto para conseguir provisiones como para debilitar el dominio isl谩mico en la pen铆nsula ib茅rica. Combati贸 en Sintra, Lisboa y Alc谩cer do Sal, contribuyendo a que esas ciudades fuesen incorporadas al dominio cristiano.


En la primavera de 1110 atraves贸 el Estrecho de Gibraltar y continu贸 combatiendo contra los musulmanes y los piratas en Formentera, Ibiza y Menorca. En el verano lleg贸 a Sicilia, y en esa isla permanecer铆a un tiempo, hospedado por el conde normando Rogelio II de Sicilia.


De esta manera su viaje a Tierra Santa es particularmente notable, ya que se convirti贸 en el 煤nico monarca noruego en llegar a Jerusal茅n durante la Edad Media. Su presencia en estas tierras le otorg贸 reconocimiento y prestigio, contribuyendo a aumentar la reputaci贸n de los monarcas n贸rdicos en la escena europea.


En el a帽o nuevo de 1111, tr谩s ayudar al rey Balduino I a ampliar su reino, Sigurd abandon贸 Tierra Santa. Visitar铆a Chipre y el Peloponeso, y posteriormente Constantinopla (que los noruegos llamaban Miklagard). En la ciudad imperial recibi贸 los honores por parte de Alejo I, y ah铆 permaneci贸 un corto tiempo, antes de regresar a Noruega por v铆a terrestre.


A su regreso a Noruega, Sigurd consolid贸 su poder y fortaleci贸 las relaciones con otros monarcas europeos. Adem谩s, su participaci贸n en la cruzada dej贸 una huella duradera en la historia noruega, influyendo en la visi贸n de Noruega como un reino cristiano comprometido con las cruzadas y la expansi贸n territorial.


A pesar de su impacto en la pol铆tica exterior, el reinado de Sigurd tambi茅n enfrent贸 desaf铆os internos. La divisi贸n de Noruega entre sus hermanos y las tensiones con la Iglesia reflejaron la complejidad de la 茅poca. Sigurd falleci贸 en 1130, pero su legado perdur贸, dejando una marca 煤nica en la historia noruega y en la narrativa de la Europa medieval.


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馃帹 Sigurd I Magnusson desfilando con sus hombres por las calles de Constantinopla / Mapa de la ruta seguida por la llamada Cruzada Noruega.

JOSEFA TENORIO, SOLDADO DE LA INDEPENDENCIA

 JOSEFA TENORIO, SOLDADO DE LA INDEPENDENCIA



Por Revisionismo Historico Argentino 


La historia de la independencia americana no fue obra de unos pocos nombres c茅lebres, sino el resultado del esfuerzo colectivo de hombres y mujeres que hoy permanecen poco conocidos. Entre ellos se encuentra Josefa Tenorio, cuya actuaci贸n qued贸 registrada en documentos oficiales, aunque su vida haya quedado en gran parte en el silencio.


Se desconoce el lugar y la fecha de su nacimiento, as铆 como los datos de su fallecimiento. La documentaci贸n existente permite afirmar que Josefa Tenorio era esclava de do帽a Gregoria Aguilar y que decidi贸 incorporarse voluntariamente a las fuerzas patriotas al difundirse la posibilidad de un avance realista que pusiera en riesgo la libertad de quienes hab铆an sido emancipados.


EL EJ脡RCITO DE LOS ANDES


Josefa se present贸 como voluntaria y fue aceptada en el Ej茅rcito de los Andes, hecho poco frecuente en su tiempo. En el campamento de El Plumerillo, donde se realizaban los preparativos para el cruce de la cordillera, se le entregaron uniforme, sable y pistola, conforme a las exigencias del servicio. Mont贸 su propio caballo, demostrando aptitudes que llamaron la atenci贸n de sus superiores.


El general Juan Gregorio de Las Heras le confi贸 una funci贸n de especial responsabilidad: la portaci贸n de la bandera, distinci贸n que implicaba valor, disciplina y confianza. Posteriormente fue agregada al cuerpo del teniente general Toribio D谩valos, bajo cuyas 贸rdenes soport贸 las exigencias de la campa帽a.


CRUCE DE LOS ANDES Y CAMPA脩A EN EL PER脷


Josefa Tenorio particip贸 del Cruce de los Andes, compartiendo marchas, rondas y servicios de patrulla en condiciones extremas. Tras la llegada a Chile, continu贸 integrada a las fuerzas patriotas y m谩s tarde form贸 parte del Ej茅rcito Libertador del Per煤.


En territorio peruano particip贸 del sitio de los Castillos del Callao y de los enfrentamientos de San Borja, Chacra Alta, Copacabana y Puruchuca, entre 1820 y 1821. En estas acciones sostuvo la bandera argentina al frente de la caballer铆a, cumpliendo con la misi贸n que le hab铆a sido asignada.


EL PEDIDO DE LIBERTAD


En 1820, Josefa Tenorio dirigi贸 una carta al general Jos茅 de San Mart铆n, solicitando que se examinara su expediente para obtener la libertad. En ese documento dej贸 constancia de los servicios prestados y expres贸 una idea que resume su conducta:


> “Mi sexo no ha sido impedimento para ser 煤til a la Patria, y si en un var贸n es toda recomendaci贸n de valor, en una mujer es extraordinario tenerlo.”


Su pedido no incluy贸 honores ni recompensas, sino 煤nicamente el reconocimiento legal de su libertad.


DOCUMENTOS Y MEMORIA


San Mart铆n dispuso que se tuviera presente a la solicitante en el primer sorteo que se realizara para la libertad de los esclavos. No existen registros que permitan confirmar si esa disposici贸n fue efectivamente cumplida.


Todo lo que hoy se conoce sobre Josefa Tenorio proviene de un documento fechado entre 1822 y 1823, firmado por Jos茅 de San Mart铆n, Bernardo de Monteagudo, Tom谩s Guido, Jos茅 de la Riva Ag眉ero y Toribio D谩valos, que certifica su actuaci贸n en las campa帽as de la independencia.


UNA FIGURA A RECORDAR


Josefa Tenorio cruz贸 los Andes, sirvi贸 en campa帽a, llev贸 la bandera y pidi贸 la libertad. Su historia, sostenida por documentaci贸n oficial, permite ampliar la mirada sobre quienes hicieron posible la independencia y recuperar una figura que form贸 parte activa de ese proceso.


Recordarla no implica agregar mitos, sino reconocer hechos que forman parte de nuestra historia.


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FUENTES 

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Cutolo, Vicente Osvaldo.- Nuevo Diccionario Biogr谩fico Argentino (1750–1930).


Yaben, Jacinto R.- Biograf铆as argentinas y sudamericanas.


G谩lvez, Manuel.- Vida de don Jos茅 de San Mart铆n.


Mitre, Bartolom茅- Historia de San Mart铆n y de la emancipaci贸n sudamericana.


Rosa, Jos茅 Mar铆a- Historia Argentina, Tomo IV.


Ch谩vez, Ferm铆n- Historia y pol铆tica en la Argentina.

Mamuthus

 


El Mammuthus primigenius, conocido popularmente como mamut lanudo, fue una especie de probosc铆deo adaptada a los climas g茅lidos del Pleistoceno. Es uno de los animales prehist贸ricos mejor conocidos gracias al hallazgo de restos congelados en el permafrost de Siberia y Am茅rica del Norte.



 Pose铆a un pelaje denso de dos capas (una corta interna y otra larga externa de hasta 90 cm) y una capa de grasa subcut谩nea de hasta 10 cm para aislarse del fr铆o.


Similar al del elefante africano moderno, con una altura de hombros de entre 2.7 y 3.5 metros y un peso de 4 a 8 toneladas.


 Eran largos y curvados, llegando a medir hasta 4.2 metros; se utilizaban para defensa, exhibici贸n y posiblemente para remover la nieve y buscar alimento.


 Orejas y cola peque帽as para minimizar la p茅rdida de calor, y una joroba de grasa en la espalda que serv铆a como reserva de energ铆a. 


Vivi贸 en la estepa de mamut, un ecosistema de praderas fr铆as y secas que se extend铆a por el norte de Eurasia y Norteam茅rica. Era un herb铆voro que se alimentaba principalmente de gram铆neas, hierbas, arbustos y musgos. 


Evolucion贸 a partir del mamut de estepa (M. trogontherii) hace unos 800,000 a帽os en Siberia.


 Es evolutivamente m谩s cercano al elefante asi谩tico que al africano. Ambos comparten el mismo n煤mero de cromosomas (28 pares). 


La mayor铆a de las poblaciones desaparecieron hace unos 10,000-12,000 a帽os al final del Pleistoceno, debido a una combinaci贸n de cambio clim谩tico (calentamiento global y p茅rdida de su h谩bitat de estepa) y la presi贸n de la caza humana. 


Una poblaci贸n aislada sobrevivi贸 en la isla de Wrangel (oc茅ano 脕rtico) hasta aproximadamente el a帽o 1650 a. C., coincidiendo con la 茅poca de la construcci贸n de las pir谩mides en Egipto. 


Debido a la excelente preservaci贸n de su ADN en ejemplares congelados, existen proyectos cient铆ficos activos, como los de Revive & Restore, que buscan "resucitar" la especie mediante ingenier铆a gen茅tica para restaurar ecosistemas 谩rticos. 


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Primer encendido bombilla

 


En 1879, en un peque帽o taller de Menlo Park, Nueva Jersey, ocurri贸 uno de los momentos m谩s importantes de la historia moderna. Tras cientos de intentos fallidos, Thomas Edison y su equipo lograron que una bombilla el茅ctrica permaneciera encendida durante horas sin quemarse. Hasta ese momento, el mundo depend铆a de velas, l谩mparas de aceite y gas, fuentes de luz peligrosas, costosas y poco eficientes.


Aquella noche, cuando el filamento comenz贸 a brillar, no solo se ilumin贸 una habitaci贸n: se encendi贸 una nueva era. Por primera vez, la luz pod铆a producirse de forma segura, constante y controlada. Esto cambi贸 por completo la forma en que las personas viv铆an, trabajaban y se organizaban. Las ciudades pudieron extender sus actividades m谩s all谩 del atardecer, las f谩bricas aumentaron su productividad y los hogares se transformaron para siempre.


Aunque Edison no invent贸 la electricidad, s铆 consigui贸 algo crucial: hacerla pr谩ctica para el uso cotidiano. Su bombilla marc贸 el inicio de la electrificaci贸n del mundo y sent贸 las bases de la vida moderna tal como la conocemos hoy.


Una peque帽a luz, con un impacto gigantesco en la historia de la humanidad.

Ella hija de un rico millonario

 Ella era la hija de un rico empresario c谩rnico, criada con servicio dom茅stico. 脡l era un teniente del Ej茅rcito sin un centavo. Su padre le advirti贸 que, si se casaba con 茅l, tendr铆a que vivir solo del sueldo militar, sin lujos ni “colch贸n” familiar. Ella lo hizo de todos modos… y 37 a帽os despu茅s, se mudaron a la Casa Blanca.



Denver, Colorado. 1 de julio de 1916.

Mamie Eisenhower estaba en el sal贸n de m煤sica de la elegante casa de sus padres en Lafayette Street, frente a una decisi贸n que marcar铆a el resto de su vida.


Ten铆a diecinueve a帽os. Hija de un pr贸spero empresario del sector c谩rnico. Hab铆a crecido entre escuelas de etiqueta, personal dom茅stico y la certeza de que la comodidad era permanente. Todos daban por hecho que tendr铆a una boda social fastuosa y una vida calcada a la de sus padres.


Pero, en cambio, planeaba algo peque帽o. Discreto. 脥ntimo.


Porque el hombre que amaba no pod铆a pagar nada m谩s.


El segundo teniente Dwight D. Eisenhower estaba a su lado con uniforme de gala. Ten铆a veinticinco a帽os, era encantador, apuesto… y estaba sin dinero. Graduado de West Point, con el sueldo de un oficial joven.


El padre de Mamie hab铆a sido claro. Si se casaba con Dwight, tendr铆a que acostumbrarse a una vida sostenida por el salario militar, sin garant铆as de comodidad.


¿Entend铆a lo que eso significaba?


Sin servicio dom茅stico.


Vivienda militar estrecha.


Traslados constantes.


Una vida de incertidumbre.


Mamie lo entendi贸 perfectamente.


Y aun as铆, dijo que s铆.


Su historia hab铆a empezado apenas ocho meses antes, en octubre de 1915, en Fort Sam Houston, en San Antonio. Mamie asisti贸 a una reuni贸n en casa de unos amigos y not贸 a un joven teniente mir谩ndola desde el otro lado del jard铆n.


Ella le sostuvo la mirada.


“Era el hombre m谩s guapo que hab铆a visto”, dir铆a despu茅s.


Dwight qued贸 prendado al instante. La cortej贸 con una determinaci贸n que no afloj贸. Solo hab铆a una complicaci贸n: Mamie ten铆a otros pretendientes.


La respuesta de Dwight fue simple y obstinada. Insisti贸, con paciencia, hasta que ella acept贸 verlo solo a 茅l.


En el D铆a de San Valent铆n de 1916 —apenas cuatro meses despu茅s de conocerse— Dwight le dio lo que pod铆a permitirse: una versi贸n en miniatura de su anillo de clase de West Point. No era caro, pero lo dec铆a todo. Ese anillo se convirti贸 en su compromiso.


A Mamie le gust贸 tanto que celebr贸 tanto el D铆a de San Valent铆n como el D铆a de San Patricio como fechas especiales. (Dwight pidi贸 la autorizaci贸n formal a su padre el 17 de marzo, muy al inicio de su relaci贸n).


Cuando Dwight pidi贸 oficialmente su mano, el se帽or Doud habl贸 sin rodeos. Su hija nunca hab铆a llevado una casa. Nunca hab铆a hecho presupuestos. Nunca hab铆a vivido sin ayuda.


La vida militar ser铆a dura. El sueldo, bajo. Los cambios, constantes. No habr铆a lujo ni estabilidad.


¿Estaba Mamie segura?


Con diecinueve a帽os, entendi贸 algo que mucha gente aprende tarde: una verdadera alianza no consiste en proteger la comodidad. Consiste en construir algo juntos.


Aunque eso significara aprender a cocinar.


Aprender a estirar el dinero.


Empacar y desempacar durante d茅cadas.


Eligi贸 a Dwight.


El 1 de julio de 1916 se casaron en una ceremonia sencilla. Sin espect谩culo. Solo la familia, el reverendo William Williamson, y dos personas comprometidas el uno con el otro.


Tuvieron una luna de miel breve en Eldorado Springs, cerca de Denver, y luego viajaron a Abilene, Kansas, para que Mamie conociera a la familia de Dwight. Despu茅s regresaron a Fort Sam Houston.


A los alojamientos de Dwight.


El contraste fue inmediato. Habitaciones peque帽as. Muebles escasos. Nada que ver con la casa en la que Mamie hab铆a crecido.


Lo llamaron “Club Eisenhower”. Y pronto, esos cuartos modestos se hicieron conocidos por su calidez, hospitalidad y risas. Dondequiera que vivieran, Mamie lo convert铆a en hogar.


Los a帽os trajeron traslados constantes y un sueldo modesto. Mamie aprendi贸 a manejar presupuestos ajustados, a crear amistades r谩pido y a construir estabilidad donde no la hab铆a.


No era la vida que muchos esperaban para una joven Doud con fortuna.


Pero era la vida que eligi贸.


Vivieron tristeza y alegr铆a. Su primer hijo, Doud Dwight —“Icky”— muri贸 de escarlatina con apenas tres a帽os, en 1921. Una herida que nunca termin贸 de cerrar. Criaron a su segundo hijo, John. Y volvieron a mudarse una y otra vez.


La carrera de Dwight avanz贸. Pas贸 por la Segunda Guerra Mundial. Por su papel como Comandante Supremo Aliado. Por el liderazgo de la posguerra.


Y Mamie estuvo ah铆: en cada destino, cada desaf铆o, cada traslado.


En 1953 —treinta y siete a帽os despu茅s de aquella boda discreta en Denver— Dwight Eisenhower se convirti贸 en presidente de los Estados Unidos.


Mamie se convirti贸 en primera dama.


La pareja que hab铆a vivido en cuartos de teniente ahora ocupaba la Casa Blanca. La mujer que aprendi贸 a recibir con un presupuesto militar ahora atend铆a a l铆deres del mundo.


Cambi贸 la certeza por el compromiso. La comodidad por la alianza.


Su matrimonio dur贸 cincuenta y dos a帽os, hasta la muerte de Dwight en 1969. Mamie nunca dijo que se arrepintiera. A los diecinueve, sab铆a exactamente lo que estaba eligiendo.


No facilidad.


No seguridad.


Sino creer en un hombre y en un futuro compartido.


La joven acomodada que renunci贸 a la comodidad no perdi贸 su futuro. Apost贸 por 茅l.


La lecci贸n que Mamie entendi贸 temprano es la que muchos entienden tarde: los viajes m谩s extraordinarios suelen empezar el d铆a en que eliges alianza por encima de seguridad. Potencial por encima de certeza.


Pod铆a haber elegido riqueza.


Eligi贸 a un teniente sin dinero, con car谩cter y ambici贸n.


Y juntos construyeron algo que ninguna herencia puede comprar.


La boda del 1 de julio de 1916 no fue el final.


Fue el comienzo.


Cuando dos personas se comprometen a construir una vida —con paciencia, humor, devoci贸n y apoyo constante— crean algo m谩s que comodidad.


Crean un legado.


La pr贸xima vez que alguien te diga que elijas el camino seguro, recuerda a Mamie Eisenhower.


Ella eligi贸 la incertidumbre con alguien en quien cre铆a.


Treinta y siete a帽os despu茅s, estaban en la Casa Blanca.


No porque ella se casara por ambici贸n.


Sino porque se cas贸 por alianza.


Y la alianza, al final, puede llevarte a cualquier parte.


Fuente: Biblioteca y Museo Presidencial Dwight D. Eisenhower ("Los Eisenhower", 8 de noviembre de 2022)